En España criticar a un miembro del PP te convierte automáticamente en rojo, “socialisto” o miembro de la “zapaceja”. Para muchos españoles, una mayoría, creo yo, llamar Barbie abortista a Bibiana Aido te convierte necesariamente en miembro de la caverna, atrasado troglodita y pepero inmarcesible. No parece haber más que dos colores en los cristales con que los españoles observamos la política y a nuestros políticos.
Personalmente pienso que ése es uno de los dramas de España, o blanco o negro sin paliativos, o fascista de Franco o miembro de los revolucionarios de Asturias de 1934, no parece haber término medio. Me niego a pensar que toda la razón está siempre del lado de unos o de otros, estoy convencido de que tontos, corruptos y mentecatos los hay a partes iguales en ambos bandos. (Porque no les quepan dudas, amigos lectores, de que para muchos españoles hablar de política es hablar necesariamente de bandos) La única diferencia es que quien esté en el gobierno tiene más posibilidades de equivocarse y meter la pata, y por lo tanto tiene más posibilidades de ser criticado.
Valga tan largo preámbulo porque hoy le toca mi crítica a la oposición, al PP, a Juan José Güemes, ese señoritingo de flequillo espeso y abundante (en eso sí que me da algo de sincera envidia) que es secretario de comunicación del PP madrileño y cuyos aires chulescos y verbeneros acaba de demostrar a toda España. Decir que «Los brotes verdes son de marihuana y se los ha fumado el Gobierno» es una expresión innecesaria, ofensiva e impropia de alguien que debe mostrar continuamente sus capacidades, no sus limitaciones, para la convivencia. Y sí, sé que no es lo más “gordo” que se han arrojado unos y otros durante estos días, y otros anteriores, de campaña electoral.
Tiene que haber otra vía, otras maneras de hacer política que no incluyan el insulto, la ofensa innecesaria y la estupidez como bandera. Los ciudadanos no podemos sentirnos representados por vídeos maniqueos, ofensivos y hechos para mentecatos como los del PSOE, pero tampoco nos representan quienes ven un enemigo en cada contrario, como el ¿señor? Güemes. Alguien tiene que surgir que regenere esta clase política, alguna vez un político ha de ganar unas elecciones hablando honradamente a los ciudadanos, incluso diciendo al pueblo lo que no quiere oír.
Ya, pero para eso no estamos preparados todavía, tal vez el siglo que viene.
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