Ya lleva mucho tiempo lloviendo sobre la sede del PP valenciano, no quisiera hacer un fácil juego de palabras con la meteorología en el Levante. Las acusaciones se acumulan unas tras otras y sacuden los cimientos del PP de aquella comunidad, aunque sus dirigentes parecen no inmutarse. Nadie del partido ha salido todavía, y el tiempo pasado ya es largo, a desmentir firme y tajantemente esas acusaciones, se echan en falta sus querellas anunciadas. Callan y hacen como que no otorgan pero los trajes, las confidencias y los miedos hacen aumentar las sospechas. De seguir así tal vez llegue el momento en que la presunción de inocencia no baste. El señor Camps de momento no es corrupto pero por los amiguitos de los que se rodeaba parece tonto de capirote.
A lo que en un principio eran unos trajes con nombre y apellidos y a las acusaciones de un sastrecillo atrevido se empiezan a sumar más acusaciones, más valor y mayor importancia. Y en Valencia siguen con el semblante imperturbable de costumbre, simplemente esperan a que el tiempo pase y el temporal escampe. Pero ahora las acusaciones son mayores y ya hablan de la financiación del partido.
En el Partido Popular deben empezar una reparación profunda de su casa valenciana, asear la fachada no es suficiente. La actual llamada de atención no debería bastar, alguien con mando en plaza, por lo tanto no hablo de Rajoy, debería remangarse y arreglar cañerías, limpiar desagües y cambiar las conducciones eléctricas. Y a lo peor cambiar toda la estructura interna… Son demasiadas sospechas, demasiadas sombras, demasiadas acusaciones acumuladas y muy pocas explicaciones convincentes. Si los populares tratan de ganar democrática y limpiamente el poder ha de ser con unos líderes limpios y que respeten las normas democráticas.
La Comunidad Valenciana ha sido tradicionalmente uno de los feudos populares más seguros, allá las huestes de la gaviota se sienten firmes y arropadas, respaldadas por un pueblo que en la mayoría de las ocasiones ha depositado en ellos la confianza de la gestión de gobierno. Por eso es tan importante para el PSOE, por eso la labor de control del PSOE y el apoyo que éste encuentra en sus medios. Pero el PP no debe por todo ello escamotear una respuesta clara, democrática y limpia, es preciso que deje fuera del amparo partidario a aquellos que hayan usado su nombre para otros fines.
Ahora es por tanto el nombre del propio partido el que está comprometido. Y grande será el llanto y el rechinar de dientes si cae sobre él la sombra de la financiación ilícita. No habrá batalla, Zapatero se felicitará y deshojará afirmativamente la margarita de su presencia en las próximas generales. A nadie le amarga un dulce. Es la hora de remangarse y limpiar de cuanto haya de torpe, sucio, mendaz, corrupto y deshonesto en el PP. Tarde o temprano la verdad relucirá, la diferencia está en la actitud del partido y su manera de abordar la tarea de limpieza. Puede que si tardan esa limpieza se convierta en desescombro, que los jueces están ya oliendo la presa. Puede que motivos no les falten, alguien ha de dar la orden de ponerse manos a la obra y dejarse de contemplaciones y de paños calientes. Lo siento por Rajoy, quizá, después de tantos años tenga que tomar la primera decisión. Y si la ha de tomar que sea lo más pronto posible.
Home