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España me da vergüenza, ¿será grave?

Pedro de Hoyos 15 Dic 2009 - 18:36 CET
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Y cuando digo España no me refiero, aunque también, al gobierno, que ya lleva lo suyo. Me refiero a España, a los españoles, a la sociedad española, conformada por gente… por gentuza como nosotros.

Estamos viviendo una perversión de valores; no un cambio, al menos no sólo un cambio de valores, quizá incluso estamos viviendo una pérdida de valores y de ello somos culpables todos los ciudadanos que lo permitimos asombrados y acobardados.

No me refiero al chantaje secesionista que con relativo éxito (en verdad sólo buscaban abrir hueco y lo han logrado perfectamente, tiene razón Albert Boadella) están llevando a cabo entre los que quieren imponer la independencia y los que quieren imponer (al mismísimo Tribunal Constitucional) el estatut, con el simple argumento de que lo han votado los ciudadanos de Cataluña(¡!). Y todo ello con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

No me refiero a que con la bajada de hombros de una sociedad anestesiada y aletargada se esté ampliando una ley del aborto que nadie demandaba, salvo unas insaciables clínicas abortistas, y que permite que las niñas de dieciséis años aborten sin conocimiento de sus padres (no vaya a ser que se cabreen y les riñan, oiggg). Y todo ello con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

No me refiero a una sociedad que permite, sin reacción y casi con simpatía, que unas cochambrosas e indecentes series televisivas eduquen a generaciones de niños y jóvenes en situaciones sexuales impropias de la edad, pues los supuestos límites de horario en televisión se incumplen diariamente. Y todo ello con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

Tampoco me refiero a una sociedad que no reacciona cuando un padre lleva a juicio al maestro de su hija porque la ha puesto de cara a la pared por no hacer los deberes. Y todo ello con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

Ni siquiera me refiero a una sociedad que calla (¿abochornada?) cuando una hija de trece años lleva a juicio a su padre, que la encontró borracha a altas horas, porque la agarró por las axilas y se la llevó «en volandas» hasta el coche después de dos intentos inútiles de exigirle que volviera a casa de su madre. Y todo ello con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

No me refiero a ninguna de estas cosas pero me refiero a todas ellas y a muchas más que ocurren con la dejación de la sociedad civil que asiste en silencio y como si la cosa no fuera con ella.

España, la sociedad española, me da vergüenza, ¿será grave?

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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