Viendo un canal francés de música clásica he contemplado con especial deleite un anuncio que me llama profundamente la atención por lo excepcional de su mensaje, por el hondo contenido social que conlleva y por lo absolutamente opuesto a la realidad española actual que resulta.
En él, salvo error u omisión míos, se contempla a una niña que sale corriendo a la calle, pero su padre la detiene antes de que cruce la calle y la atropelle un coche; en la segunda escena los padres hacen que se ponga el cinturón antes de que el coche familiar se ponga en marcha; finalmente en la tercera escena los padres obligan a la niña a ponerse el casco antes de montar en bici. Y…
Y en la última escena los mismos padres protectores abandonan a la niña, ahora sola e indefensa, ante la televisión. La imagen final presenta a la niña pasando de canal en canal sin ningún límite y presenciando con la aterrorizada cara que se puede suponer todo tipo de escenas.
El mensaje final viene a preguntar por qué los padres que tanta protección brindan en unos casos a su hija la abandonan ante peligros mayores sin su amparo. El anuncio es magnífico en su producción y absolutamente excepcional en el mensaje que envía a sus destinatarios finales. Qué quiere usted que le diga, viéndolo han pasado ante mis ojos los nombres de determinadas series españolas, malditas series de televisión barriobajera, pero sobre todo me ha venido a la cabeza la indiferencia, la despreocupación y la abulia con las que las familias españolas abandonan a sus hijos ante la pequeña pantalla.
Tanto o más que esa despreocupación me inquieta la indiferencia de las autoridades que tienen a su cargo la vigilancia de la normativa sobre las televisiones y muy especialmente el abandono de los menores por parte de las autoridades que deben protegerlos. ¿No tienen nada que decir ni hacer en la situación actual?
Los partidos políticos ponen especial énfasis en el control de los informativos de las diferentes cadenas. Se equivocan, la mayor carga educativa para el pueblo español va en las series, en las zarrapastrosas, mediocres, puteras, sexualizadas y ordinarias series de las televisiones españolas.
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