Y chino y saudí y coreano del norte. Y también soy guantanamero, guajira, guantanamero. No tengo nombre ni importo. No importo mientras no moleste, claro. A las autoridades, me refiero. Para ellas no existo si callo. Es lo que tiene vivir en una dictadura, ya lo dijo Franco: “Haga usted como yo y no se meta en política”.
Hago bien en trabajar, callar y no pensar. Cualquier cosa menos pensar. Si me detienen por pensar, por pensar lo que mi gobierno no quiere que piense, lo mismo me ponen nombre. En la lista del penal y en los periódicos de todo el mundo, quiero decir. No, no quiero salir en los periódicos, mejor pasar desapercibido y que las autoridades no tengan noticia de mí.
Si pienso causaré problemas. No me refiero a mi familia y mis amigos, no me refiero a que se queden solos y teman por mi salud o por mi vida, no me refiero a que las autoridades me tengan encerrado quince o veinte años por pensar y opinar. No, me refiero a los enormes problemas que soportan demócratas como el señor Willy Toledo (¿Willy? ¿?) que es duramente censurado por la caverna mediática por haber osado criticar a un cubano acusado de delitos contra Cuba, delitos basura como opinar, querer ser libre y otras zarandajas propias de liberales decrépitos, enemigos de la sociedad y de los obreros del mundo.
Si pienso causaré problemas a quienes como este celebérrimo actor español, que jamás ha vivido en Cuba ni en Corea del Norte ni en Arabia ni en Guantánamo, quieren defender honesta y libremente la democracia cubana. Muchos cabestros del teclado le han linchado desde los periódicos capitalistas y desde los blogs de Internet acusándolo injustamente de comunista. Una confabulación del capitalismo y del fascismo universales contra el pobre Willy Toledo. Estoy seguro de que dentro de unos días nos iluminará con otra prédica sobre las excelencias de vivir en Corea o China y nuevamente se lanzarán sobre él por defender la justicia social. Yo no podría soportar causarle tanto dolor por mi culpa.
Al pobre señor Toledo los enemigos de la patria cubana le atacan por defender el legítimo gobierno de los hermanos Castro que tantos años llevan soportando con generosidad sobre sus espaldas el peso del desarrollo económico, social y democrático de la isla caribeña, que llevan toda la vida desvelados por la mejora del pueblo cubano, entregados en cuerpo y alma a Cuba. El fascismo español, el capitalismo universal y los liberales de todo pelaje se han cebado con él, confabulándose para criticarle por defender las obviedades que la prensa capitalista, projudía y antiobrera del mundo quisiera negar.
Cubanito soy, señores. Y chino y saudí y coreano del norte. Y también soy guantanamero, guajira, guantanamero. No tengo nombre ni importo. No importo mientras no moleste, claro. A las autoridades, me refiero. Para ellas no existo si callo. Es lo que tiene vivir en una dictadura, ya lo dijo Franco: “Haga usted como yo y no se meta en política”.
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