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El tornillo que le falta a Ronaldo

Pedro de Hoyos 03 Feb 2011 - 08:13 CET
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Antes de que hordas merengues se me echen encima permítanme afirmar que yo también soy madridista. Madridista crítico, madridista leve, madridista superficial, madridista si no hay polémica, madridista si no tengo otra cosa que hacer. Pero madridista.

Por eso no me gustan ni Mouriño ni Ronaldo. Porque serán del Real Madrid, pero no son el Real Madrid, son el Real Madrid chulo y prepotente que algunos no queremos. Son el Real Madrid deslenguado y vociferante que algunos rechazamos. Son el Real Madrid que avasalla delante de micrófonos y cámaras. Son el Real Madrid, son la imagen del Real Madrid, pero no son el Real Madrid que muchos quisiéramos. No son el Real Madrid señor y caballero dentro y fuera del campo, respetable y respetuoso, sino faltón, deslenguado y rufián.

Yo quiero un equipo que sepa estar en la mesa y en el campo, en palacios y en casas humildes, quiero jugadores que le metan cinco al Barça y se retiren diciendo que qué grandes son los rivales. Eso les engrandece a ellos.

La imagen de niño nuevo rico, multimillonario pero tonto, ignorante y maleducado debe desterrarse no sólo del Real Madrid ni del fútbol, sino que debería estar desterrada de una sociedad que necesita nuevos modelos de comportamiento, nuevos modelos de relaciones personales, nuevos héroes que salven al mundo todos los días y no nos lo echen en cara. La imagen del niño nuevo rico, consentido, malhumorado y dictadorzuelo sobra en una sociedad que debería tener el respeto personal por bandera, el trabajo bien hecho como objetivo y la educación como fundamento.

De todo esto carecen muchos futbolistas, hay larga tradición en ellos, empezando por la estrella drogadicta que metía goles con la mano y luego se lo achacaba a Dios. Se creyó Dios y cayó en el infierno de las drogas. “¿Quién como yo?” se preguntaba todas las mañanas en el espejo pero fracasó como seleccionador nacional. No sé si el famoso jugador portugués será como Maradona pero lleva el mismo camino. Infeliz, cree que los pobres somos los demás pero él sólo tiene dinero. Nada más.

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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