Una senadora belga ha propuesto una huelga de sexo para forzar la formación de un nuevo gobierno. Y eso que en Bélgica no hay 17 comunidades, 17 gobiernillos, 17 parlamentos. Parlamentillos. Luego nos quejamos de los problemas que tiene la España autonómica. No sé si conviene que los belgas se hagan españoles para que aprendan a llevarse bien o si los españoles debemos hacernos belgas para reducir administraciones públicas.
El caso es que propone una huelga de sexo hasta que alguien se decida a formar gobierno. Vamos, que quiere que haya gobierno por cataplines. O por ovarios, que tanto monta. Si con la huelga de sexo no se ponen los belgas a concebir un nuevo gobierno es que son unos soplagaitas. La idea no es mala pero falta precisión. ¿Quién tiene que hacer la huelga? ¿Los belgas? ¿Las belgas? ¿Sólo los senadores? ¿Las senadoras? ¿Los políticos? ¿Las políticas? ¿Flamencos o valones?
Empiezo a pensar, a medida que mi artículo ha ido trascurriendo, que los españoles somos más listos que la senadora belga. Que todos los belgas juntos. Los españoles siempre hemos conseguido las cosas “por güevos”. A poco que echemos un vistazo a la Historia veremos que… ¿Pero qué otra cosa era aquello de “la furia española”? ¿O no era aquello lo de ganar “por cojones”? ¿O no es “por cojones” como los nacionalistas señalaban a los distintos gobiernos “estatales” el precio de su voto? ¿Pero Leyre Pajín no nombraba “por cojones” a sus cargos?
Esto… a ver…, ¿No es “por cojones” como Artur Más acaba de sacar a Zapatero 760 millones de euros, millones que salen de los impuestos de todos los ciudadanos, además de la capacidad de volver a endeudarse? ¿NO habíamos quedado en que Europa no nos dejaba endeudar más? ¿A unos sí y a otros no?
Personalmente estoy hasta las guirnaldas inguinales. Ya ven, la política es sexo puro. Sexo duro.
PD ¿Por dónde tienen cogido los nacionalistas catalanes al gobierno? A todos los gobiernos, digo. Pues eso. Pues sexo.
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