Es el día de Nochebuena y hoy casi nadie está enchufado a la red, a todos nos surgen emergencias familiares, mercantiles y otras chorradas semejantes. También a mí, me corre mucha prisa no hacer nada.
Pero antes quiero mandar a la P. M. a mucha gente que me desea feliz navidad, verbalmente, por correo, por correo-e o por señales de humo y que sin embargo le trae al pairo la navidad y lo que ésta representa. Salvo si se trata de comprar, beber o hacer el simio porque… porque… ¿Porque es navidad? Váyase a la M, oiga.
Es navidad, no es la fiesta de la trilla, la fiesta de barrio o la inauguración del local social de “la urba”. Es navidad, bebemos, moderadamente, para celebrar la llegada de Jesús. Comemos, moderadamente, para celebrar la llegada de Jesús. Cantamos, villancicos y no “El vino que tiene Asunción”, para celebrar la llegada de Jesús. Y además algunos mantenemos la tradición cristiana de ir a misa del gallo donde el cojofenomenal coro de mi parroquia cantará el villancico palentino por excelencia, el Ea”, que recomiendo a mis lectores buscar en you yube, cantado por las calles de Palencia con motivo del “Bautizo del Niño”.
Lo mismo digo de empresas apijotadas que se han dejado arrastrar por el Zetapelaicismo; otro tanto debo decir del conservador ayuntamiento de mi ciudad, que ha llenado nuestros cielos de luces absurdas, de copos de nieve y de arcos luminosos que podrían igualmente poner en la fiesta de la siega de septiembre próximo. A la mierda, peperos acomplejaos.
Todo lo demás son chorradas, váyanse a la mierda ateos, agnósticos, simples indiferentes o costumbristas, ustedes celebrarán lo que se les ponga en la punta de la nariz pero no la navidad. A joderse, oiga. Ah, por cierto, por mucho que la Iglesia cambiara en su momento la fecha del Nacimiento esto no son las fiestas del solsticio de invierno.
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