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Va a ser necesario que muera el juez Llarena

Pedro de Hoyos 26 Ago 2018 - 19:16 CET
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Decía mi suegra que “Líbrenos Dios del día de las alabanzas” en clara referencia a que cuando alguien se muere resulta haber sido un ser humano magnífico digno de toda loa, loa que normalmente nunca se le hace en vida. Somos así, con frecuencia el reconocimiento general se nos hace cuando nos morimos, no siempre durante la vida. Y esto es así con independencia de nuestra calidad humana.

Pedro Sánchez acaba de escribir un magnífico tuit en el que alaba al senador norteamericano John McCain que acaba de fallecer. Conocido por sus posiciones muy conservadoras si el senador hubiera sido español habría sido un líder del ala más dura del PP o tal vez de Vox. En cualquier caso habría sido un facha y, por religioso, una rata de sacristía, un cavernícola, radical adversario de cualquier socialista; sin embargo Pedro Sánchez elogia al fallecido como alguien que “creyó firmemente en su país y en la democracia”. Entiéndaseme bien, no estoy adjudicando esos calificativos senador McCain, sino que en nuestra democracia radical y de postureo sería así tratado en el lenguaje politiqués habitual.

Porque para demócratas está el juez Llarena, el único personaje que con las armas legales a su disposición se ha enfrentado al golpilaZismo de algunos catalanes. Y sin embargo, el gobierno de Sánchez, que tanto alaba a los demócratas norteamericanos, lleva días teniéndolo abandonado ante las presiones de los independentistas, los golpilaZistas, que le están poniendo en un brete con triquiñuelas legales. Llarena no debe ser suficientemente demócrata, debe estar haciendo una labor contraria a los intereses del gobierno y por lo tanto de España, debe ser alguien a quien vender por treinta monedas de oro o por unos escaños que mantengan en su puesto al gobierno subido al poder con quienes quieren la desaparición de España.

Va a ser necesario que muera el juez Llarena, será necesario que las palme, Dios no lo quiera, para que el gobierno salga en su defensa y en su reconocimiento. Si no, mientras tanto, será un obstáculo en los planes de un gobierno que lo ha dejado al margen, indefenso, carnaza a disposición de los compañeros de intentona de Sánchez.

PS. En los momentos en que escribo las noticias no se ponen de acuerdo, mientras hay quien dice que por fin, por fin, tan tarde, el gobierno va a contratar a un despacho de abogados que defienda en Bruselas al juez Llarena, otros recogen posturas contrarias. En cualquier caso la espantá del gobierno ha durado varios días, dudas vergonzosas en un gobierno que dice defender la constitución y por ello la unidad de España. Va a ser necesario que muera Llarena, Dios no lo quiera, insisto, para que Sánchez hable bien de él.

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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