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Lo de Venezuela no es cuestión de ideología sino de fisiología

Pedro de Hoyos 25 Ene 2019 - 18:43 CET
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Lo de Venezuela no debería servir de confrontación ideológica entre derechas o izquierdas, entre socialcomunistas o liberalconservadores. Uso estos dos términos tan antiguos como muestra de que lo que allí ocurre no corresponde, no debe corresponder, con planteamientos ideológicos tan antiguos. No es esa la pelea.

La pelea es comer. Algo tan básico como comer. No se trata de quien manda o quien está en la oposición. Ni siquiera se trata de democracia, respeto al pueblo y su voluntad. Se trata de las libertades que proporcionan la posibilidad de comer. Y cuando un gobierno ha arruinado a su pueblo, que huye y muere, que muere si no huye, debe desaparecer, ser sustituido.

Es lo que Europa no ha entendido. Es lo que el presidente Sánchez no ha entendido. No se trata de democracia, se trata de subsistir, de ir al supermercado y encontrar comida. Y encontrarla a un precio que se pueda pagar. Venezuela es Numancia sitiada por los romanos. Solo que el emperador romano se llama Maduro y está dentro de las propias murallas. Y las murallas son soldados dirigidos contra su pueblo hambriento. Es lo que Europa no ha entendido. Venezuela no debería haber llegado hasta aquí. Maduro no debería haber llegado hasta aquí. La independencia de Venezuela, de cualquier nación que se muera de hambre, tiene un límite que no debe respetarse. No sé si por las armas o por el cerco diplomático.

Va a llover sangre sobre Venezuela mientras Europa, cobarde y señorita, hará que se tapa los ojos. Europa, que tan cobardemente no quiso saber nada antes de que los venezolanos se levantaran, va a llorar los muertos. Va a protestar con voz de jovencita horrorizada. Porque los venezolanos no son muertos europeos, son muertos menos importantes. Por eso Sánchez, preso de sus acuerdos con los bolivarianos españoles, calla y se pasea indiferente y atolondrado por la nieve de Suiza.

Hace mucho que lo de Venezuela tenía que haber acabado, tenía que haber acabado antes de empezar esto que ahora ha empezado, pero Europa no ha querido saber nada. Aún ahora, cuando suenan las trompetas de revolución, de patria, de rebelión, Europa calla y espera para subirse al carro del vencedor. Pero lo de Venezuela no es ideológico, se llama hambre. No solo de pan, pero sobre todo de pan. Por eso lo de Venezuela no es cuestión de ideología sino de fisiología.

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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