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Unas pistolas para Vox

Pedro de Hoyos 20 Mar 2019 - 17:50 CET
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Toda época tiene sus excesos que con el paso del tiempo provocan excesos de signo opuesto. Quizá me he levantado de la siesta demasiado filosófico pero mi experiencia me lleva a pensar así. Estoy aceptablemente convencido de que toda presión política desarrolla otra igual pero de sentido contrario.

Santiago Abascal acaba de solicitar que los ciudadanos de bien puedan, podamos, tener armas. Lumbreras. ¿Llevar una pistola al cinto como si la España del siglo XXI fuese el O.K corral? ¿Guardar armas en casa como si viviéramos en la peor zona del Bronx? Es lo que hace un par de días ha solicitado el fundador de Vox. Un exceso fruto del exceso contrario. (Sí, sé que también lo solicitó Pablo Iglesias bastantes años antes)

Yo, como la mayoría de ciudadanos, defiendo la inviolabilidad de mi hogar, no quiero que lleguen unos mindundis mientras estoy en casa de mis abuelos y me merienden el pisito para el que estoy trabajando cinco días a la semana desde las seis y media de la mañana hasta las ocho de la tarde. La policía no puede entrar así como así, nunca sin una orden judicial o un delito flagrante, pero unos macarras choriceros pueden reventarme la puerta sin que yo tenga manera rápida y efectiva de echarlos. Ni quiero que si les arreo una patada en sus partes pudendas (algo muy improbable dada mi incompetencia deportivoluchadora) mientras se me llevan la cubertería de plata que me regaló la tía Eduvigis me caiga encima la ley y me condene a remar en galeras de por vida. Ya, ya sé que estoy exagerando, pero usted sabe que me estoy refiriendo a cosas que pasan entre nosotros.

Ante estas situaciones ilógicas, disfuncionales, injustas y perjudiciales para la buena marcha social, la Ley actual (con mayúscula) no prevé una solución inmediata. Ahí te las compongas tú solito, sufrido ciudadano trabajador, y lo hagas sin tocar un pelo al delincuente. Presunto, siempre, presunto. Porque en caso contrario el delincuente serás tú. Y el ciudadano que lleva décadas contemplando esta absurda situación y viendo cómo el mal triunfa ante el bien se ha hartado y amenaza con votar a radicales que piden que podamos llevar armas. Aquel exceso ha provocado este otro, esta locura que nos debería hacer reflexionar y que debería quitar votos a Vox. No me imagino ir en el metro preguntándome quiénes de mis vecinos de viaje llevarán en el cinto una Smith and Wesson.

La España de siglo XIX era la de la navaja en la liga de las mujeres y la actual quiere ser la del revólver en la mariconera. ¿La culpa? De quienes han promovido la inacción de la justicia. O de quienes han callado y consentido.

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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