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La dignidad de una ministra, la dignidad de Vallecas

Pedro de Hoyos 08 Abr 2021 - 16:05 CET
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La dignidad es lo más valioso de una persona. Se adquiere por nacimiento y no se pierde nunca. Pero nuestra trayectoria vital, nuestras decisiones, hacen que unas personas la mantengan incólume e incluso la acrecienten y otras la agoten toda, excepto esa mínima reserva que es la que nos convierte en personas.

Entregarse a la política forma parte de las decisiones que más dignidad otorgan a un ciudadano. Porque entregarse a la política es, debería ser, defender el bien común por encima de toda subjetividad. Y aquí empiezan los problemas : ¿cómo compaginar la militancia política y defender el bien por encima de toda subjetividad? ¿Militancia política y objetividad no son un binomio imposible?

No pretendo teorizar ni filosofar. Solo pretendo llevar a mis cuatro lectores a meditar sobre la dignidad de los ministros (de los políticos en general) que han sido capaces de defender, explicar, comprender, apoyar (o la palabra que ustedes quieran poner) los aberrantes hechos del mitin de Vox en Vallecas. ¿Dónde queda la dignidad de quienes defienden que la violencia es un arma política? ¿Dónde queda la dignidad de quienes defienden que  Ciudadanos no puede ir a Rentería o a la marcha del orgullo gay o que Vox no puede ir a Vallecas? ¿Dónde quedaría la dignidad de quienes defendieran que Podemos no puede dar un mitin en la calle Serrano?

La dignidad personal es lo último que nos separa de las fieras; ser digno, mantenerse digno, defender la dignidad personal y del cargo que se ocupa debería ser la marca intraspasable de un político. No digamos ya de un ministro que está para servir a todos los ciudadanos, más allá de la ideología, color de piel o filosofía vital de cada uno. Y sin embargo en España tenemos ministros que valoran la violencia según la ideología del que la ejerza. Sin ruborizarse.

 

Claro, tampoco se ruboriza quien los nombró ministros.

 

(PD. Abascal yendo frente a las masas que le insultaban puso en riesgo innecesario a los asistentes y los policías. Queda dicho)

 

Pedro de Hoyos

Nací en Venta de Baños, Palencia, en medio de un infernal tráfico ferroviario. Mi primera intención fue volverme por donde había venido, pero mi madre se negó y aquí sigo. He pasado por las columnas de opinión de diversos periódicos (Diario Palentino, La Tribuna de Cuenca, La Tribuna de Guadalajara, Diario de Burgos, Palencia Siete) […]

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