A mí, además, Rubiales me parece una pobre víctima del feminismo radical. Observe el lector apresurado que he dicho “además”. Porque todas las demás cosas que se han dicho son también verdad. Que era un gañán, lo de las comisiones, lo de las fulanas, lo de sus tejemanejes. Lo de Arabia. Todos estamos de acuerdo en que había motivos suficientes para haber reclamado su cese hace mucho mucho tiempo. Y nos habríamos ahorrado esta situación bochornosa que está haciendo de España un país vergonzoso, un meme, una caricatura.
Pero estaba ahí, en el poder con apoyo del poder. Mejor aún: “del Poder” con mayúscula y negrita, que el Poder debe ser siempre exaltado por nosotros, los sometidos súbditos. Y estaba apoyado por el Poder porque interesaba, porque a su vez apoyaba al Poder. Los poderosos apoyándose entre sí, Sociedad de Apoyos Mutuos. Y lo mantuvieron hasta que valió más como víctima que como soporte del Poder.
¿Por qué pasaron 48 horas hasta que el Poder fijó una postura y se lanzó a la caza? ¿Por qué la futbolista ofendida ofreció en ese lapso de tiempo declaraciones contradictorias? ¿Qué y quién provocó ese cambio desde la postura inicial? ¿Por qué, a cambio de qué? Sólo el Poder y esa ingente maquinaria publicitaria que se puso en marcha para provocar la “adecuada” respuesta social lo saben. ¿Tal vez para ahondar la brecha que divide a España? ¿Provocar, dada la inmensa ineptitud de la derecha, un nuevo e inesperado trasvase de votos al nuevo populismo zafio, ramplón?
¿Por qué el pueblo gimiente y lacrimoso que se queja del impresentable directivo admite, bien contradictoriamente, que el gobierno haya beneficiado a más de mil agresores sexuales? ¿Por qué los que han firmado esas leyes no dimiten? ¿La explicación es que la izquierda tiene bula? ¿O que tiene el Poder? ¿Las décadas de deficiente, cambiante y decadente educación pública de los españoles tiene algo que ver? Por cierto, en todo el asunto Rubiales la derecha, ineficaz y acomplejada, está desaparecida. Porque por algún motivo no han sido capaces de decir, manifestar, repetir y machacar verdades como que estaba puesto y mantenido interesadamente por la izquierda, que de pronto ha decidido que le resultaba más ventajoso sacrificarlo.
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