En los últimos años el gobierno se ha saltado todas las rayas rojas que él mismo se iba poniendo. Desde aquel “Con ellos en el gobierno no podría dormir” hasta el nombramiento de la directora de RTVE hay un largo paso del tiempo plagado de una eterna colección de contradicciones entre la palabra y los actos del PSOE y de quienes lo dirigen y nos dirigen. La mentira, como resumen precipitado pero certero de una forma de gobernar, incluye la manipulación de las mentes y de las instituciones. Que las bases del partido que presumió de 100 años de honradez no den importancia a esta crucial circunstancia -la honradez, la limpieza de mente y manos- y acepten tamaña degeneración para que no gobiernen la derecha y la ultraderecha se cae por su propio peso visto que un elemento fundamental e imprescindible de su gobierno son partidos racistas, clasistas y supremacistas catalanes. La ultraderecha catalana es menos ultraderecha si nos ayuda a retener el gobierno.
Las bases socialistas prefieren una ultraderecha agreste y golpista, anticonstitucional, racista y separatista que una ultraderecha (¿De verdad lo es? ¿Ese florero inútil y torpe en la vicepresidencia de Castilla y León es equiparable a Puigdemont?) española. Para los votantes socialistas es admisible que la ultraderecha catalana impida el desarrollo de derechos fundamentales e imponga su ideología al cincuenta por cien de la sociedad mientras esa ideología permita el mantenimiento en la Moncloa de Pedro Sánchez. Para los votantes socialistas es posible perdonar, disculpar y amnistiar a unos atracadores del erario mientras esos atracadores permitan el mantenimiento en la Moncloa de Pedro Sánchez. (No para todos, la alcaldesa socialista de mi ciudad se manifestó contra esta posibilidad en su momento… pero perdió la votación).
No es socialismo la ideología que permite la desigualdad, que fomenta la insolidaridad, que apoya a los más ricos, poderosos e influyentes. Eso es justamente lo contrario de lo que predica el socialismo… desde tiempos de Olof Palme y Willy Brandt; los que tenemos vida anterior a este gobierno altanero, exclusivista y radicalizado tenemos experiencia de lo que era el socialismo europeo, los votantes actuales del PSOE no tienen más referencia que el socialismo bananero, a ello nos dirigen apoyando dictaduras descaradas como la de Maduro a través de personajes rechazados por la sociedad como Zapatero.
No es socialismo, son estos socialistas. Los socialistas históricos de allende los Pirineos deberían ser un ejemplo para ellos; diferenciar entre demócratas y Brigate Rosse, diferenciar entre Baader Meinhof y la oposición democrática, diferenciar entre el Frente Nacional de Liberación de Córcega y la oposición democrática es lo contrario de lo que ha hecho este socialismo que se apoya en BILDU y en golpistas catalanistas con la aquiescencia de sus militantes y votantes.
Me detengo aquí, podríamos seguir con más ejemplos pero es Viernes Santo y prefiero ahorrar a mis lectores la penitencia de los recuerdos y ejemplos de Sánchez. Resumo: aceptar la mentira para gobernar no es socialismo. Los socialistas portugueses, no hay que pasar los Pirineos, nos están recordando todos los días que la falta de limpieza y de ética no es socialismo.
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