Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Celebración de San Esteban 2025

Budapest en llamas: así vive Europa su mayor espectáculo de fuegos artificiales

Del 16 al 21 de agosto, la capital húngara se viste de fiesta con conciertos, gastronomía y un espectáculo pirotécnico que ilumina el Danubio

Brígida Gallego 12 Ago 2025 - 20:12 CET
Archivado en:

Más información

Kimpton Los Monteros: José Carlos García reinventa el lujo gastronómico en Marbella

Valhalla Gastro Beach Club: historia, sabores y música que embelesan El Palmar

Budapest en llamas: así vive Europa su mayor espectáculo de fuegos artificiales

Hay ciudades que tienen luz propia, y luego está Budapest, que cada agosto la roba del cielo. Del 16 al 21 de agosto, la capital húngara celebra el Día de San Esteban, una fiesta nacional que mezcla historia, tradición y un derroche de pirotecnia que deja sin aliento. No es solo una fecha en el calendario: es una explosión de vida al aire libre, donde el Danubio se convierte en espejo de colores y los edificios históricos en lienzos de luz.

Si hay un momento en el que Budapest se muestra en plenitud, es este. Imagina una ciudad entera convertida en escenario: conciertos entre puentes centenarios, mercados donde el aroma a goulash se mezcla con el sonido del folk, y un cielo que, cuando cae la noche, estalla en un espectáculo que ningún otro país europeo iguala.

Mil años de historia, seis días de fiesta

Todo empieza con un rey. Esteban I, coronado en el año 1000, no solo fundó el Estado húngaro, sino que dejó una huella que hoy se celebra con orgullo. Pero lejos de ser un acto solemne, el Día de San Esteban es una fiesta viva.

«Aquí no solo recordamos el pasado, lo reinventamos»

Y tiene razón. Durante seis días, Budapest se llena de música: desde sinfónicos frente al Parlamento hasta jazz en plazas escondidas. La Isla Margarita se transforma en un parque de atracciones cultural, con talleres para niños, circo y marionetas gigantes. Mientras, en el Ludwig Museum, el arte contemporáneo dialoga con exposiciones sobre la historia musical húngara.

Pero si hay algo que define esta celebración, es que no discrimina.

«Puedes estar tomando un vino en una terraza junto al río y, de pronto, un desfile militar pasa a tu lado con la bandera de Hungría»

La procesión de la Santa Mano Derecha (una reliquia nacional) o el mercado de artesanías Mesterségek Ünnepe son ejemplos de cómo lo sagrado y lo lúdico se dan la mano.

El día en que el cielo arde

El 20 de agosto es la gran noche. A las 21:00, el silencio se rompe con el primer estruendo. Más de 45.000 fuegos artificiales iluminan el Danubio, sincronizados con una banda sonora épica. Los drones (más de 1.000) dibujan dragones y coronas en el aire, mientras el Puente de las Cadenas y el Parlamento se tiñen de rojo, blanco y verde con proyecciones láser.

«No es solo un show; es un mapa emocional de Hungría»

Los efectos pirotécnicos se lanzan desde barcazas y puntos estratégicos, creando un efecto envolvente. La recomendación es clara: busca un sitio elevado. Gellért Hill o la Bastión de los Pescadores son clásicos, pero los locales prefieren rincones menos masificados, como los jardines del Palacio Real.

Sabores que unen

Hungría se come tanto como se ve. Durante estos días, los puestos callejeros sirven lángos (una masa frita con nata y queso) y versiones gourmet del goulash. Pero los verdaderos protagonistas son los pasteles. Cada año, dos nuevos dulces son elegidos como Pastel de Hungría y Pastel Sin Azúcar de Hungría en sendos concursos nacionales. Se presentan el 19 de agosto en una ceremonia donde cualquiera puede probarlos.

Y luego está el Pan de San Esteban, hecho con trigo de todo el país. Su bendición y corte simbolizan la cosecha y la unidad.

«Es nuestro modo de decir que, pase lo que pase, siempre habrá pan en la mesa»

Música, arte y el ritmo del Danubio

Caminar por Budapest estos días es como cambiar de emisora constantemente. En el Festival de las Artes de Tabán, grupos folclóricos comparten escenario con DJs. El Csárdfestival recrea la atmósfera de las tabernas rurales, y el Panorama Classical lleva la música clásica a espacios insólitos, como barcos anclados en el río.

Para quienes prefieren el silencio, hay exposiciones como la del House of Music, que explora la herencia musical húngara, o paseos en barco al atardecer, cuando la ciudad se vuelve dorada.

Por qué ir (y cómo hacerlo)

El Día de San Esteban no es un evento más: es la esencia de Hungría condensada en seis días. Aquí no hay turistas ni locales, solo gente compartiendo un mismo asombro. Los vuelos desde España suelen rondar los 200-300 € en agosto, y el alojamiento (desde hostels a apartamentos con vistas al río) se agota rápido.

«Ven con tiempo, zapatos cómodos y hambre». En Budapest, la fiesta no solo se ve. Se vive.

Para más información:

Ana Rojo

Más en Por todo lo alto

Mobile Version Powered by