Vivimos tiempos en los que ya es posible comenzar a imaginar un solo gobierno, democrático, en el mundo. Esto es deseable ya que es el único modo de que todos los ciudadanos del planeta Tierra tengamos los mismos derechos. Por supuesto que también los mismos deberes.
Y quizá sea esa posibilidad la que hace que se despierten tantos sentimientos nacionalistas, pero esta no es la cuestión de la que quería hablar hoy, por lo menos no directamente.
Porque vistas las cosas de modo objetivo, resulta paradójico que ante esa halagüeña perspectiva estemos asistiendo al intento de trocear España. Dicen que no es que odien a España, sino que no se sienten vinculados . Y eso después de haber sido parte de ella durante muchos siglos y haber alcanzado la prosperidad en su seno.
Es imposible imaginar como hubieran sido las cosas de otro modo, pero algunas de las posibilidades a tener en cuenta es que esas regiones o territorios, si hubieran sido independientes, hoy serían más pobres, y otras regiones de España hoy serían más ricas, al haber obtenido recursos que se han venido destinando a esos que hoy se quieren separar.
Pero las cosas ya están en marcha y lo que tenga que ser será. Ahora bien, mientras tanto tenemos problemas que resolver. Uno muy peliagudo es el de la sanidad. Todas las autonomías tienen déficit por este concepto. Parece ser que las que reciben más turismo tienen más.
Para paliar un poco ese déficit, el gobierno de turno puede encontrar fórmulas con que castigar a las autonomías a las que odia y favorecer a las que ama y dar todo lo que piden a las que puden forzar la situación.
Vistas así las cosas, es evidente y de sentido común que la sanidad no debió transferirse a ninguna autonomía.
Mientras no se haya consumado el intento separatista, hay libertad de tránsito entre las distintas Comunidades Autónomas y establecer un sistema de compensación justo parece utópico. Si toda la sanidad dependiera del gobierno central ahora nos ahorraríamos debates, componendas y agravios.
Pero es que hay Comunidades que quieren tener el formato de nación y reclamaron todas las competencias y algunas más, aunque con ello se perdiera operatividad y se perdiera el sentido común y el sentido de la justicia. Y como hay algunas que lo pidieron, pues todas las demás hicieron lo mismo. Y lo obtuvieron.
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