Se entiende que las dictaduras y sus rivales traten de eliminarse mutuamente. En democracia, sin embargo, la cuestión no consiste en vencer al rival sino ser mejor que él. Tratar de vencer al oponente pone de manifiesto que lo que se busca es el poder y, en este caso, el elector pasa a ser un mero instrumento, ya no es aquél al que se ha de servir.
Lo ideal, en democracia, consistiría en dar todas las facilidades a los contrarios, para que la lucha por conseguir mejores resultados para la nación se desarrollara en buena lid. Por contra, cuando se observa eso de que al enemigo, ni agua, puede darse por sentado que el cutrerío se ha instalado en donde no debiera.
Hay que partir de la base de que todos los partidos políticos que aceptan la Constitución trabajan para mejorar el país. Y conviene tener en cuenta de que todos los que se han inscrito en ellos piensan que se han decantado por la mejor opción. Pero, incluso aunque fuera verdad, la mejor opción con un equipo malo o mal cohesinado da pésimos resultados. Al final, lo más importante es el factor humano. Las personas encargadas de desarrollar las ideas.
Zapatero viene prodigando toda serie de atenciones y cuidados a Carod, el líder de un partido independentista. Cabe reseñar que los líderes de su partido en la Comunidad Valenciana pretenden eliminar el himno de Valencia, probablemente el himno más bello de España, del Estatuto valenciano. Este himno lleva muchos decenios cantándose en Valencia y goza de una gran aceptación popular. Con esto se pone de manifiesto, una vez más, el escaso carácter demócratico de esta formación. Como contrapartida, Zapatero, margina totalmente al segundo partido más votado en España y toma decisiones, como la derogación por decreto del PHN, y otras muchas en contra de la Comunidad Valenciana, hacia la que demuestra muy poca consideración.
Ayer hubo una manifestación multitudinaria contra la LOE. Sumando a los que fueron, los que hubieran querido ir, ya tiene suficientes motivos para retirar esa ley y también para replantearse su modo de hacer las cosas.
No le discuto sus ideas ni su programa, sino el talante. Debe comprender que por mucha ilusión que tenga en algunas de sus iniciativas, debería desistir de ellas, si no lo logra los apoyos que serían razonables. Va siendo hora que en España se gobierne para todos y de que se acabe la crispación.
U n gran ajedrecista piensa con una lógica de altura que le lleva a situaciones complejas y en las que pronto ve la salida natural. De cien alternativas, 99 malas y 1 buena, el genio del ajedrez elige la única que le da la victoria (o las tablas en una situación casi perdida). Mientras que el acostumbrado a la molicie, de dos alternativas, una buena y otra mala, escoge la que le hunde. Misterios de la mente.
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