En España, algunos creen que la calidad democrática se pone de manifiesto exhibiendo el odio a Franco, en lugar de lucir comportamientos democráticos. Por contra, proliferan en nuestro país los movimientos anti-, que de demócratas no tienen nada, puesto que tratan de silenciar por la brava lo que les molesta.
Algunos de los anti- famosos son:
Anti-Federico.- Ya he dicho anteriormente que no tengo costumbre de escuchar ese tipo de programas. Cuando pongo la radio, generalmente es para oír música. Pero por lo que voy leyendo parece claro que tiene mucha audiencia y, también, que se extralimita. Los procedimientos democráticos para vencerlo ya dije anteriormente que consisten en quitarle audiencia y añado que también contribuiría a ello que el gobierno fuera menos sectario.
Anti-blavers.- Los blavers somos los que queremos que la bandera valenciana lleve la franja azul, como así ocurre. Los catalanistas quisieran que se quitara, para que fuera igual que la catalana. También quisieran que los valencianos hablásemos catalán y que tuviésemos como único recuerdo la batalla de Almansa. Y que renegásemos del himno de Valencia. No les niego el derecho a luchar por todas estas cosas democráticamente, pero no tienen el porque ser anti nada, porque los blavers también pagamos impuestos y tenemos derecho a la vida. Otra constante de estos anti- es que tratan de asimilar a todos los blavers a un solo grupo extremista y minoritario, cuando los que deseamos el azul somos muchos más que ellos y con formas de pensar muy distintas.
Anti-nuclear.- No se sabe tampoco quien financia a estos anti- ni a quienes interesa que en España no haya energía nuclear. Hay muchos países en el mundo que utilizan esa energía, quizá con muchas menos medidas de seguridad que las nuestras. España depende demasiado del gas y del petróleo y la demanda de electricidad va en aumento. Entiendo que la decisión de instalar o no centrales nucleares debería ser técnica.
Home