En principio, no hay nada que objetar a la ley de prevención del tabaquismo. Nadie tiene el porqué tragarse los humos de otros. Pero luego hay que tener en cuenta la historia del tabaco y los motivos por los que se ha enganchado tanta gente. Entonces es cuando pensamos que estas medidas pueden ser un tanto drásticas y demasiado rígidas. Se puede pensar incluso que si su hubiera sido obra del gobierno de Aznar hubiera encontrado una fuerte resistencia. Tiene además el lado feo de la delación. Pero una vez dicho esto, también conviene decir que la obligación de todos los gobiernos autónomos consiste en colaborar con el gobierno de la nación en esta ley y en todas. Si fuera cierto que en la Comunidad Autónoma de Madrid se estuviera preparando alguna ley en sentido contrario, sus gobernantes estarían dando muestras de escaso talante democrático, al igual que se viene haciendo en otros lugares. Y al mismo tiempo se está demostrando, una vez más, que el sistema autonómico español necesita ser reformado.
Con todo, puede darse el caso de que dentro de un tiempo, cuando ya se puedan valorar los resultados de esta ley, quienes la hemos criticado debamos reconocer que ha sido un gran éxito, puesto que la sociedad la ha aceptado bien y ha servido para mejorar la calidad de vida de muchos.
Tahnee
La catedra de Filologia Valenciana
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