Habla Artur Mas de juego limpio y firma ante notario el compromiso de no pactar con el PP. Hay políticos que dominan exactamente el arte de hacer una cosa y decir la otra, para que no se note la villanía. Cuando alguien se dedica a la política ya sabe, o debe saber, que está expuesto a todo tipo de críticas. Pero si, como ocurre en Cataluña, hay un partido, en este caso el PP, que sufre un acoso infernal, el juego limpio consistiría en dispensarle un trato caballeroso. Ello no impide, como bien sabe quien trata de ser un caballero, o una dama, si es mujer, ejercer la rivalidad con dureza. El PP de Cataluña tuvo que sufrir el pacto del Tinell y ahora este compromiso de CiU. Como si se tratara de barrerlo de Cataluña. Siempre que en esta Comunidad se habla del PP es en términos negativos. Pero el PP es un partido legal, siempre lo ha sido, y por tanto no se puede considerar que vaya en contra de España ni de ninguna de sus Comunidades Autónomas. Cada cual tiene su fórmula acerca de lo que es peor o mejor y luego los electores tienen la palabra. Y tampoco conviene olvidar que el hecho de sacar más o menos votos no significa que el programa sea mejor o peor. Los electores también tienen derecho a equivocarse y todo indica que lo hacen continuamente. Las elecciones y sus resultados deberían tomarse con mayor deportividad y relajamiento.
Ya son varias las veces en que algunos políticos han sido agredidos en Barcelona y luego los partidos expulsan a algún militante y creen que con eso ya han cumplido. Pero son sus actos cotidianos los que van ayudando a crear este estado de cosas, de modo que desde fuera da la impresión de que Cataluña puede haber mejorado en lo material, pero se ha ruralizado y vuelto más intolerante.
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