Andamos embebidos en nuestras propias neuras, o sea en asuntos que en absoluto son urgentes, como ricos ociosos, y olvidamos lo fundamental. Dejando aparte que ETA no puede ser otra cosa que lo que es y que, por tanto, de esa banda no se puede esperar nada bueno y la única solución consiste en hacerla desaparecer, quedan más cuestiones de suma importancia. Una de ellas es la enérgetica. Quienes diseñaron, costearon y llevaron a cabo la campaña «¿Nucleares? No, gracias» se han lucido. Está muy bien eso de buscar alternativas más ecológicas, pero mientras no haya, no queda más remedio que aprovechar lo que se tiene. Se han perdido muchos años y nuestra dependencia energética del petróleo y del gas es excesiva. Felipe González ya ha escrito algún artículo en el que se muestra favorable a la energía nuclear. Pero ocurre que los políticos viven más pendientes de las encuestas que de las necesidades del país y poner en marcha un nuevo plan para construir centrales nucleares de nuevo podría hacerles perder porcentajes significativos de de votos. Va a tener que ser la Unión Europea la que nos «ruegue» que lo hagamos. Pueden ser peligrosas, pero vivimos rodeados de peligros de todo tipo. Quizá la contaminación que produce la energía que utilizamos sea mucho más peligrosa que cualquier central nuclear.
Sandra Correa León, encarcelada
Sandra Correa León en huelga de hambre
Home