Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Ingrid Betancourt no odia a sus secuestradores

Vicente Torres 19 Jul 2008 - 18:44 CET
Archivado en:

Escribió Alfonso Rojo un artículo en el que afirma que no comprende que Ingrid Betancourt no odie a sus captores, sino que sienta pena por ellos. Lo que ocurre es que Alfonso es un hombre de acción y acaso no sea exagerado decir que si aún está vivo es porque los milagros existen, pero quizá no ha tenido tiempo para pensar las cosas.
Ingrid Betancourt, en cambio, ha estado presa durante mucho tiempo, durante el cual no ha tenido más remedio que examinar sus propias reacciones. Así, es seguro que más de una vez el odio habrá intentado aflorar en su corazón, pero a la vista de sus declaraciones es evidente que se dio cuenta de que odiando pasaba a ser igual que quienes la tenían presa. Un verdugo siempre es un pobre diablo. Quien odia gasta un tiempo en ello que al final no le reporta nada, puesto que no sirve para reforzar su personalidad, sino que la empobrece y disminuye.
Quienes han caído en las garras de la gente depravada han de dotarse de una personalidad fuerte, capaz de resistir las villanías y las bajezas de quienes han renunciado a ser personas y se han convertido en bestias. Pilar Elías, por ejemplo, que ha de convivir con el cristalero sanguinario y, en general, las víctimas de ETA que se ven obligadas a convivir con etarras y simpatizantes de los etarras.
Unos verdugos que llevan a cabo un implacable móbbing, retroalimentándose unos a otros en su vileza, se admiran de la actitud de algún etarra, sin caer en la cuenta de que unos y otros, los etarras y ellos sienten el mismo desprecio por sus respectivas víctimas.
Todo necio confunde valor y precio, dejó escrito uno de los Machado. Un mendigo puede tener un alma grandiosa, pero esto resulta de todo punto incomprensible para quienes viven cegados por el interés o, lo que es aún peor, por el odio, que son capaces de actuar vilmente sin sentir ningún remordimiento.
Un alma grandiosa sabe que un verdugo no inspira sino ternura y compasión, dadas su poquedad y ceguera.
‘El profesor en la trinchera’
‘Bailaré claqué sobre tus sombras’
‘Cuentos de la selva para los niños’
‘El sueño milenario’
‘El sanador de caballos’
‘La cocina al desnudo’
‘Educar sin gritar’
‘El pequeño dictador’

Vicente Torres

Vicente Torres es coautor, junto con Rafa Marí, de ‘1978. El año en que España cambió de piel’, y autor de ‘Valencia, su Mercado Central y otras debilidades’, ‘Yo estoy loco’, ‘Diario de un escritor naíf’, ‘El Parotet y otros asuntos’, ‘2016. Año bisiesto’ y ‘Aceptar el destino’. Ha participado en los libros colectivos ‘Tus […]

Más en Punto de vista

Mobile Version Powered by