Se dice que la crisis que sufrimos no es sólo económica, sino que ha venido a ocurrir a causa de la ausencia de valores tan característica de nuestro tiempo. Podría ser así puesto que estaba, está más bien, en vigor la máxima “tanto tienes, tanto vales”. Todo el mundo trata de tener más y más, a costa de lo que sea, y a tal fin se inventaron productos financieros que, en buena lógica, debieron espantar a los ahorradores de las bolsas.
Este declive moral, que ha propiciado la hecatombe, tenía su retrato en la actitud de la ONU ante el Sahara. El enviado especial al Sahara de este organismo, Peter Van Walsum, reconoció que la razón está de parte del Polisario, pero que como carece de fuerza para defenderla debe ceder ante Marruecos. Los patrocinadores de la ONU se desentienden. Obama mira para otro lado; Sarkozy se frota las manos, porque Marruecos y España pueden entrar en conflicto por este asunto; Brown piensa que quizá pueda utilizar este asunto en el caso Gibraltar. Nadie mueve un dedo para defender la razón, y ni siquiera las resoluciones de la ONU.
Aminetu Haidar está en huelga de hambre porque es el único modo de defender su dignidad. Esa es la mejor herencia que les puede dejar a sus hijos. Si se deja pisotear sus hijos pueden pensar que la dignidad no vale nada. Al igual que Sócrates en su día, ella piensa que lo que no vale es la vida sin dignidad. Zapatero se ha referido muchas veces a su abuelo. Te comprendo, porque a mí me mataron a mi abuelo, le dijo a Irene Villa. Pero ahora ha dicho que lo principal es llevarse bien con Marruecos. Si se trata de Aminetu Haidar la razón y la justicia ya no son de su interés.
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