La justicia española está orientada a la reinserción del delincuente. Eso está muy bien, pero no deja de ser una utopía que por el momento sirve para que algunos se queden muy anchos y nada más. Pero como el infierno está empedrado de buenas intenciones, un asesino sonríe en Belfast y un ciudadano inocente está siendo juzgado por actuar en defensa propia.
La sociedad no tiene mejor respuesta para el delito que la cárcel, luego se puede disfrazar el hecho como se quiera, pero si bien es cierto que muchos delincuentes tienen mejor corazón que otros que no irán nunca a la cárcel, es infantil pretender que De Juana Chaos y otros pájaros de la misma naturaleza puedan llegar a ser personas de bien alguna vez. A mí me da lo mismo que De Juana se ría o que llore, por nada del mundo quisiera estar en su piel. La memoria de un asesino tiene que estar, por fuerza, llena de trampas y de falsedades. Se sabe de él que no le importaría matar de nuevo, si tuviera posibilidades de que el crimen quedara impune. De hecho, podría haber matado de nuevo, sin que se supiera. Sin embargo, el sistema penal español le ha permitido hacer “huelgas de hambre” y luego salir de España.
Y he aquí que, al mismo tiempo, Francisco Ramírez está siendo juzgado por haber matado a dos de los asaltantes de su casa. Todo un comando asaltó su casa, maniató a todos sus ocupantes y no es necesario seguir. Quien quiera creerse que entraron en la casa pacíficamente y pidieron por favor que se les diera todo el dinero y más cosas, puede hacerlo. El dueño de la casa se atrevió a defenderse y mató a dos y afortunadamente todos los demás huyeron. ¿Por qué permite la ley que se le juzgue? ¿Ese procedimiento también está orientado a la reinserción?
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