Lo que pasó el 23-F lo sabemos todos los que lo hemos querido saber. Fundamentalmente porque Cercas hizo una labor de investigación digna de ese nombre y en consecuencia extrajo sus conclusiones. Los datos que consiguió recabar se pueden tener por infalibles, puesto que son similares a los que han venido exponiendo otros en distintas fechas. Cuestión distinta es la que se refiere a las conclusiones de cada cual.
Hay un dato clamoroso transcrito por Cercas en el que el general Juste telefoneó al Rey, pero quien cogió el teléfono fue Sabino Fernández Campo, que le indicó que el general Armada no está en la Zarzuela, ni se le espera. Esta es la parte mollar del asunto, pero en las páginas anteriores se explica que Juan Carlos I contaba a todos su disgusto con Adolfo Suárez, y estas conversaciones reales las interpretaba cada uno como le daba la gana, de donde pudo surgir la idea del golpe, pero sin que hubiera intencionalidad real sobre este asunto. También hay otros libros de otros autores de esta época y a través de los cuales vamos viendo a Su Majestad disfrutando y sin ser consciente del terremoto que venía. Si el Rey hubiera sido como debería nada de eso se habría producido. Pero es que hay otra que Sánchez sabe y no nos la dice y es que la Constitución es un tablero inclinado a favor del PSOE, pero no está tan inclinado como él se creía, por lo que le han fallado algunas piezas.
No podemos echar a Sánchez y él se está pasando muchas leyes por el forro, sin que Feijóo acierte a frenarlo. Algo tendría que haber hecho el gallego, pero se da cuenta de que eso no es lo suyo. En lugar de apartarse para que otra persona asuma la tarea se aferra al cargo y espera que el tiempo corra a su favor…
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