Haga lo que haga, lo van a atacar. Paga un montón de nóminas todos los meses, de todos los tamaños posibles, hace donaciones para esto o para aquello y siempre los tiene en contra. Quiero decir que son los de izquierdas quienes lo atacan, es decir los que no tienen costumbre de pagar nóminas.
Lo que ha hecho Amancio Ortega, esta vez, es dar dinero para Venezuela. Una clínica móvil en la que se pueden atender cien personas cada día y otra cantidad en dinero. Esa ayuda se podrá destinar a la compra de artículos de primera necesidad, como agua, sábanas, mantas, tiendas de campaña, etc. Pero la izquierda no puede dejar pasar ninguna ocasión sin atacar al empresario gallego, que ha sabido hacer fortuna en un mundo enrabietado, en el que no es normal que se regale nada y él pues ahí está, repartiendo para todos, o para muchos más bien. Ha aparecido un idiota, cuyo nombre no diré para no hacerle publicidad, que ha venido a explicar que es menos lo que ha dado, puesto que al hacerlo a través de la empresa se desgrava un importe grande. Al final va a resultar que sus empresas las hacemos entre todos. Si los dejamos sueltos son capaces de explicarlo así. Se le ha contestado a este idiota y quizá era esto lo que quería.
Por su parte, han aparecido en el debate, poniendo sentido común, que es el menos común de los sentidos, Manuel Llamas, que ha venido a explicar que nuestro gallego particular para más salarios y hace más donaciones que nadie en España. Remata que los zurdos no soportan eso. Tampoco ha faltado Santiago Calvo, que ha hecho hincapié en la falacia del primer izquierdoso, con sus porcentajes imposibles y sus datos equivocados. Además, el 0,0023% de 60000 euros son 64 euros.
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