El Perfume: historia de un asesino
Ésta pertenece a los escasos ejemplos de películas que mejoran los libros en los que están basadas. La adaptación de la obra homónima de Patrick Süskind recorta considerablemente la interminable introducción de la novela, y haciendo ejercicio de coherencia lo equipara en minutos al final, para lo que también se alarga éste un poco. Una vez hecha la referencia literaria inevitable y necesaria tratándose del caso de un best seller como éste, que millones de personas pueden haber leído, centremos nuestra atención en lo estrictamente cinematográfico: El trabajo que firma Tom Tykwer, con participación de capital europeo y norteamericano, habla el idioma de la eficacia, con una impecable ambientación oscura del siglo XVIII que te traslada inmediatamente al lugar y a la situación. No queda otra que aplaudir a la coordinación de fotografía, dirección artística y vestuario, y añadirlo al citado mérito del realizador y al sentido común de los guionistas (que, sin embargo, no logran evitar que se note su origen impreso en el ritmo de la cinta).
Ben Whishaw lleva muy bien a la pantalla el personaje del asesino Jean-Baptiste Grenouille, el anodino megalómano y hedonista que gracias a sus conocimientos y su olfato único, pretende vencer a las leyes de la lógica y condensar la esencia de las personas en perfumes. Para ello será capaz de cometer despiadados crímenes sin inmutarse, sembrando el pánico entre sus vecinos, especialmente entre las muchachas jóvenes y hermosas, su predilección.
Whishaw logra un difícil personaje protagonista creíble y absolutamente anodino, siempre muy contenido, tal y como demanda la historia. La parte industrial del casting es menos afortunada, ya que igual de anodinos se ven en la pantalla a Dustin Hoffman y a Alan Rickman, pero no por exigencias del guión, sino por falta de acierto interpretativo en sus papeles respectivos de maestro perfumista, mentor de Grenouille, y de preocupado padre de la chica más bella de la zona.
Lo malo que tiene esta sólida película para mi gusto, es que ya sea en papel o en celuloide, el argumento, aún reconociendo su originalidad, no me interesa lo más mínimo, y eso no hay quien lo arregle. Por lo tanto, recomiendo no perderse esta obra a la inexplicable legión de fans del libro -aunque me parezca una trama con poco gancho y ni siquiera crea que esté bien escrita, imagino que algo debe tener un producto tan vendido-, ya que el trabajo de Tom Tykwer no lo desmerece, al contrario; pero aquellos que, como yo, no vean en esta obra nada que les interese, van a aburrirse casi tanto como leyendo la novela…
Dirección: Tom Tykwer. Duración: 147 min. Intérpretes: Ben Whishaw (Jean-Baptiste Grenouille), Alan Rickman (Antoine Richis), Rachel Hurd-Wood (Laura Richis), Dustin Hoffman (Giuseppe Baldini), Simon Chandler (mayor de Grasse), Jessica Schwarz (Natalie), Sian Thomas (madame Gaillard), Sam Douglas (Grimal), Corinna Harfouch (madame Arnulfi). Guión: Andrew Birkin, Bernd Eichinger y Tom Tykwer; basado en la novela «El perfume» de Patrick Süskind. Producción: Bernd Eichinger. Música: Tom Tykwer, Reinhold Heil y Johnny Klimek. Fotografía: Frank Griebe. Montaje: Alexander Berner.
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