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Rocky Balboa: el percherón italiano

Juan Carrasco 26 Ene 2007 - 13:08 CET
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La materialización de este antiguo proyecto de Sylvester Stallone va a suponer jorobarle a los coleccionistas el pack de la edición de lujo completa re-visada, re-masterizada y re-definitiva (con 7 discos de extras y una pegatina de regalo) de la saga en DVD del boxeador más famoso del cine. A buenas horas viene «Sly» a fastidiar la colección con su Rocky VI (¿quién se iba a imaginar un número tan poco redondo de entregas?); con lo bien que quedaban en la estantería todas las películas iguales… Porca miseria.

Lo que ocurre, dicho por el mismo realizador/actor principal, es que se pretende que Rocky se despida de su público con mejor sabor de boca que el que dejó la quinta y hasta ahora pretendida última entrega de la saga (eso además de lo obvio, claro está).

A nadie se le escapa que a sus sesenta añitos, «el potro italiano» no se encuentra en la edad de luchar por gestas deportivas colosales (aunque hay que reconocerle al actor que para su edad, se encuentra como un toro), pero Stallone, que siempre se ha caracterizado por ser todo lo listo que no parecen sus personajes de ficción, ha encaminado el asunto hacia una despedida digna del antaño mejor boxeador de la historia del cine. Un último aplauso, un último desafío de exhibición (en el amplio sentido de la palabra); eso sí, contra el campeón de los pesos pesados, que el mito merece despedirse a lo grande y nada se pierde si nada se tiene que perder.

Consciente de que la calidad de la saga va en orden inversamente proporcional al número romano que la palabra Rocky lleva detrás en el título, el equipo artístico se ha esforzado en calcar los pasos que anduvo en 1976 la originaria ganadora de tres Oscars de la Academia de Hollywood (entre ellos el de la mejor película, con guión nominado del propio Stallone, que también fue candidato en la categoría de mejor actor principal; todos estos años se ha estado empeñando en que a la gente se le olvide ese detalle).

Sin ser ninguna maravilla del celuloide, sí que logra la fácil empresa de mejorar el anterior colofón, y los mitómanos (o simplemente fans) volverán a disfrutar con la archiconocida sintonía, los duros entrenamientos del vejete bien conservado Balboa, golpes a la carne y subida de escalones incluidos, diecisiete años después de verle por última vez en la gran pantalla. Tras ver este Rocky Balboa aceptar el paso del tiempo retornando a sus orígenes se tiene la certeza de que el círculo se ha cerrado, y todo acaba casi como comenzó; como debe ser.

Lo peor: el exceso de moralina, que “el gran combate” no está a la altura de tiempos mejores y que parece que hayan elegido a Milo Ventimiglia para hacer de hijo de Rocky, más que por sus dotes de interpretación, por torcer el labio cuando habla casi tanto como su papi.

Dirección y guión: Sylvester Stallone. Duración: 102 min. Intérpretes: Sylvester Stallone (Rocky Balboa), Burt Young (Paulie), Geraldine Hughes (Marie), Milo Ventimiglia (Robert Balboa Jr.), Antonio Tarver (Mason ‘The Line’ Dixon), James Francis Kelly III (Steps), Tony Burton (Duke). Producción: Charles Winkler, William Chartoff, David Winkler y Kevin King. Música: Bill Conti. Fotografía: Clark Mathis. Montaje: Sean Albertson.

Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión «Fila 7» en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal «El Cine en la Onda». Confeso seguidor de Neil Gaiman, del Clint […]

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