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Tú la letra, yo la música: pez en el agua

Juan Carrasco 28 Abr 2007 - 13:00 CET
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Todavía tengo la mandíbula desencajada del ataque de risa que me dio hace años, cuando algunos deseosos de nuevos mitos del cine, y aprovechando el apogeo de su trayectoria, osaron comparar a Hugh Grant nada menos que con el inigualable Cary Grant: además del blanco de los ojos, su origen británico y el apellido artístico, sobra decir que nada más tienen en común. Creo que queda bastante claro que tengo algo atragantado al primero de ellos, pero lo que sí que le concedo es que lleva el encasillamiento profesional como nadie de bien. Encaja como pez en el agua en papeles de inmaduro talludito con cara (y pelo) de acabarse de levantar el día después de una despedida de soltero, y ha disfrazado sus muecas y tics varios con el traje de “sello personal”, lo que no deja de tener todo el arte…

La película que nos atañe, simplona, vista hasta la saciedad y predecible una y mil veces tiene, sin embargo, ese toquecito entrañable y divertido que el puñetero le da a sus personajes; eso y la habilidad de la que hace gala para lograr con sus compañeras de reparto esa química que se convierte en motor y sentido de estas comedias románticas de serie. En esta ocasión interpreta a una vieja gloria de la música pop –por lo que el actor tuvo que aprender a cantar, bailar y nociones de tocar piano y guitarra- pasado de moda y de vueltas que logra una segunda oportunidad cuando una chica (Drew Barrymore) que va a su casa a regar las plantas (toma empleo surrealista: para que luego digan que no hay trabajo…) demuestra por casualidad una innata habilidad para escribir letras de canciones (todavía más surrealista que su “dedicación por las plantas”); y como escribir letras es justo el punto débil del famoso cantante venido a menos, casualidades de la vida, resulta que hacen, tanto fuera como dentro del campo profesional, la pareja perfecta…

Obviando lo obvio, la cinta tiene momentos simpáticos y hasta divertidos, por lo que las palomitas no llegan a sentarle mal a uno, y si te coge de buenas o eres un empalagoso del cine, puedes hasta disfrutar y todo, pero para ello hay que ser consciente de que toca sacrificar historia original por sonrisa bobalicona de enamorado quinceañero.

A Drew Barrimore no la salvo de la quema. No la soporto desde la primera vez que la vi en el papel de niña chillona estridente en E.T el extraterrestre, y sigue sin convencerme con sus interpretaciones un buen puñado de años (y películas) después; de ahí que le conceda a Grant el mérito de la química alcanzada: siempre lo logra.

El final: dulce y espeso como el buen chocolate a la taza, felicísimo y súper chachi de la muerte (el acercamiento entre personajes siempre es lo mejor de estas historias). ¿No les había dicho que el guión no es para tirar cohetes? Recomendable para románticos empedernidos a pesar de todo…

Dirección y guión: Marc Lawrence. Título original: Music and lyrics. Duración: 105 min. Intérpretes: Hugh Grant (Alex Fletcher), Drew Barrymore (Sophie Fisher), Brad Garrett (Chris Riley), Kristen Johnston (Rhonda), Campbell Scott (Sloan Cates), Haley Bennett (Cora Corman). Música: Adam Schlesinger. Fotografía: Xavier Perez Grobet. Montaje: Susan E. Morse. Diseño de producción: Jane Musky. Vestuario: Susan Lyall.

Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión «Fila 7» en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal «El Cine en la Onda». Confeso seguidor de Neil Gaiman, del Clint […]

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