Esta vez la historia se centra en la sucesión del rey rana, que al morir deja las opciones de Shrek –ya lo dice el doble sentido del título de la cinta- como nuevo y legítimo monarca, o de un joven primo de Fiona llamado Artie, en caso de renuncia del ogro. Evidentemente, el protagonista no está hecho para la corte, y emprenderá sin dudarlo junto a sus fieles amigos Asno y El Gato con Botas la búsqueda del mencionado Artie, que no es otro que el mismísimo Rey Arturo. Durante este tiempo de ausencia, Muy, Muy Lejano se deberá enfrentar a un golpe de estado orquestado por un antiguo adversario…
Nada nuevo vamos a encontrar, pero el cúmulo de “gags” y momentos cómicos sigue funcionando, así como una buena mezcla de dobladores profesionales con algún famoso que sabe realizar este trabajo y no ha sido simplemente elegido por su tirón mediático, como desafortunadamente suele ocurrir en estos proyectos.
Se echa muy en falta esa acidez corrosiva en los diálogos, sustituida por moralina ñoña de la que estamos más que hartos. Paso atrás para Dreamworks en su carrera con la competencia por el reinado en el campo de la animación al hacer al ogro menos políticamente correcto traicionar su esencia. No obstante, a esta fruta verde aún le quedaba algo de zumo que resultará divertido y refrescante para todo aquel que no le pida peras al olmo y piense que ver otra vez lo mismo, si merece la pena, es una buena forma de pasar el rato. Eso sí, como el film no anda precisamente sobrado de momentos desternillantes u originales, recomiendo evitar a toda costa el visionado de su trailer, porque es de esos que se disfrutan en el momento, pero luego aligera la diversión en la sala de cine.
Se están preparando cuarta y quinta partes de Shrek, así como algún spin-off. Es la confirmación de que el prestigio y la historia cada vez importan menos, y dejar las cosas cuando todavía hacen gracia no es el tema, sino dejarlas cuando ya no sean rentables, se arrastre el producto lo que se tenga que arrastrar. Ya no se lleva el “bien está lo que bien acaba”, sino el “fueron felices porque compraron muchas perdices”…
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