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La carta esférica: pez fuera del agua

Juan Carrasco 12 Sep 2007 - 07:59 CET
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Imanol Uribe (El rey pasmado, Bwana, El viaje de Carol) firma a bombo, platillo y publicidad televisiva la película homónima del libro de Arturo Pérez-Reverte –que está de moda (más si cabe) desde Alatriste, y hay que aprovechar el tirón- en la que está basada. Se trata de una buena recreación de uno de los libros más flojos del autor de Cartagena, y se echa en falta bastante labor de adaptación a la gran pantalla; el trabajo del realizador guipuzcoano se asemeja mucho a la obra impresa, pero dista de tener estructura de film consistente.

La diferencia entre las historias literarias y el cine consiste fundamentalmente en que en los libros es el lector el que hace suya la aventura, y construye a partir de la imaginación del escritor, siendo protagonista fundamental, y en el celuloide, mucho más ególatra y dictatorial por definición, a lo más que puede aspirar el espectador es a introducirse en la trama que se presenta e identificarse con ella, vivirla como observador. Es por eso que los elementos puramente de novela rechinan mucho, como es el caso, en la gran pantalla. Los protagonistas se llaman de forma inverosímil –cuando sólo es uno, cuela, pero cuando todos los nombres suenan raro, mal asunto-, la voz en off, estupenda como narrador dirigiéndose al lector en la novela, queda muy forzada en el film, y saca de ambiente una y otra vez, y lo previsible del desenlace se antoja un defecto, este sí, compartido por libro y película.

Tras el inevitable análisis de ambos productos (es lo que tienen las adaptaciones literales, que hay que estudiarlas un poco en conjunto irremediablemente), sobre la producción que llega este mes a nuestras pantallas hay que añadir que el elenco está muy bien escogido, con Carmelo Gómez acertado en su papel de rudo marinero en tierra dispuesto a rescatar tesoros para su amada, y con Aitana Sánchez-Gijón como implacable soñadora en busca de su barco hundido (algo sosa, pero lo elegante y lo sofisticada que exige el papel) a la cabeza de un reparto en el que se encuentra también Enrico “Gualterio Malatesta” Loverso, que parece afianzarse como el malo made in Pérez-Reverte del cine. También merecen mención la banda sonora de Bingen Mendizábal y la meritoria fotografía de Javier “chico Amenábar” Aguirresarobe, uno de los mayores talentos de nuestro cine en la actualidad.

En suma, nos encontramos, con sus defectos de bulto y sus grandes aciertos, ante una entretenida a ratos, irregular y torpe a ratos también, historia de piratas modernos, de amores imposibles, de traiciones, de ambiciones, y de la impotencia sentimental de un lobo marino rudo y bonachón que se sabe pez fuera del agua y que se ve envuelto en la aventura de su vida con el corazón en carne viva y en las manos de una mujer peligrosa. Arturo Pérez-Reverte en estado puro, para lo bueno y para lo malo…

Dirección: Imanol Uribe. Duración: 100 min. Intérpretes: Carmelo Gómez (Coy), Aitana Sánchez-Gijón (Tánger Soto), Enrico Lo Verso (Nino Palermo), Javier García Gallego (El Piloto), Gonzalo Cunill (Horacio Kiskoros), Lucina Gil (Rocío Gamboa), Carlos Kaniowsky (Perona). Guión: Imanol Uribe; basado en la novela de Arturo Pérez-Reverte. Producción: Antonio Cardenal y Enrique Cerezo. Música: Bingen Mendizábal. Fotografía: Javier Aguirresarobe. Dirección artística: Benjamín Fernández.

Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión «Fila 7» en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal «El Cine en la Onda». Confeso seguidor de Neil Gaiman, del Clint […]

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