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REC 2: viviendo (de) la pesadilla

Juan Carrasco 08 Oct 2009 - 13:48 CET
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Por Daniel Vicente

Jaume Balagueró y Paco Plaza vuelven a llevarnos al opresivo edificio de la Rambla de Cataluña para dar forma a REC2, la secuela de la que está considerada como una de las mejores películas de terror (y me atrevo a decir que del cine internacional) de los últimos tiempos.
Su novedoso formato, ‘cámara en mano’, y un buen juego de luces y sombras, unido a un maquillaje sobresaliente, convirtieron a este film de bajo presupuesto en una de las ‘bombas’ del 2007.

En la película original, una reportera, Ángela (Manuela Velasco) acompañada por su cámara, Pablo, realizan un reportaje sobre un parque de bomberos cuando una llamada anónima en medio de la noche les lleva al inmueble en donde se desatará el infierno.
REC nos dejó con una última y brillante escena de pesadilla en el claustrofóbico ático, con un nuevo icono para nuestras noches en vela, la niña Medeiros (interpretada por Javier Botet, cuya particular fisionomía le ha puesto en el punto de mira de todos los directores de cine de terror del mundo) pululando a sus anchas en un edificio infectado de zombies.

REC 2 arranca desde este punto.
En esta ocasión, un grupo de la unidad especial de la policía se adentra en el edificio para comprobar qué está pasando para encontrarse, como era de esperar, con un horda de seres monstruosos listos para atacar a todo lo que se mueva.

Esta continuación trae mucha sorpresas, ya que Balagueró&Plaza han trabajado para ofrecer un producto distinto, novedoso, y no repetir así prácticamente la misma película que vimos hace dos años.
Sin embargo, es aquí cuando pueden surgir dudas, o como se dice vulgarmente, ‘la cosa comienza a chirriar’.
Para mí REC es una película absolutamente redonda, una brillante cinta del subgénero zombies, con los ingredientes necesarios para disfrutar y asustarse durante una hora y media.
Sin embargo, en esta secuela, el giro de tuerca que le dan los directores a la trama es tan diametralmente opuesto que crea desconcierto.
Eso sí, el origen de los ‘infectados’ puede o no convencer a los espectadores, por lo que no considero que sea un fallo catastrófico, más bien otro punto de vista, por lo que los que vean la película pueden juzgar por sí mismos si están o no conformes con esta nueva perspectiva.

Lo que a mí no me ha convencido es que los directores, aunque le dan una nueva visión al argumento para explicar el por qué de este reducido Apocalipsis en su intento por innovar, fallan en lo fundamental, y es que ofrecen una forma tan parecida a la de la original que la película se convierte en algo completamente previsible.

Los mismos sustos, los mismos ‘monstruos’, los mismos gritos (o más) y un final que, si bien hay algún que otro elemento imprevisto, viene a ser lo mismo, otra vez con la cámara de visión nocturna y más gritos y sustos, pero teñidos de verde.

Además, y esto ya es una apreciación muy personal, el cuento de que uno siga grabando a pesar de ser perseguidos por bestias con ganas de morder carne cuando lo más normal es que uno tirara la cámara y se defendiera como buenamente pueda le priva de credibilidad al asunto: A usted le viene un zombie gritando como un poseso y tiene una escopeta a la espalda, ¿sigue grabando o manda a esa criatura al otro barrio? Pues eso.

En resumen, una película de terror bastante aceptable y que te hará pasar un buen-mal rato sentado en la butaca, ya que se nota que hay más dinero y por tanto efectos, maquillaje y demás que hacen que la película resulte más cuidada en el aspecto estético.
El que le convenza o no a uno el cambio de argumento está en cada cual, se puede ‘perdonar’, si se permite la expresión.
Pero la forma de presentarlo, abusando de los mismos recursos que tan buen resultado dieron en la primera parte, le dejan a uno con la sensación de haber visto más o menos lo mismo y que Jaume Balagueró y Paco Plaza viven del cuento o, mejor dicho, la pesadilla.

Dirección: Jaume Balagueró y Paco Plaza. Duración: 85 minutos. Intérpretes:  Jonathan Mellor (D.r Owen), Óscar Sánchez Zafra (jefe), Ariel Casas (Larra), Pablo Rosso (Rosso). Guión: Jaume Balagueró, Paco Plaza y Manu Díez. Música: Carlos Ann. Fotografía: Pablo Rosso. Montaje: David Gallart. Maquillaje: David Ambit.

Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión «Fila 7» en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal «El Cine en la Onda». Confeso seguidor de Neil Gaiman, del Clint […]

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