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El secreto de sus ojos: tres dimensiones

Juan Carrasco 31 Oct 2009 - 09:00 CET
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Sin mucho que llevarme a las retinas en la cartelera actual, esta semana he decidido no dejar escapar El secreto de sus ojos, que sobrevive en algunos cines, y que estaba a punto de perderme. Semejante estupidez por mi parte habría supuesto no comprender por qué había sonado para representar a España en los Oscar de Hollywood, y su selección natural por Argentina (se trata de una coproducción de ambos países) con el mismo fin festivo-glamouroso.

Luna de Avellaneda, El mismo amor, la misma lluvia o El hijo de la novia son argumentos suficientes como para que no haga falta decir que la fórmula mágica de diluir a Ricardo Darín (quizá el mejor actor de habla hispana de la actualidad) en el cine intimista y profundo del artista Juan José Campanella obtiene como resultado, sea cual sea el argumento, algo que llegará seguramente al alma del público: cine argentino en estado puro, cine de sentimientos. Y es que Campanella se las apaña para que la adaptación de un libro de crímenes y misterios, su hasta ahora trabajo más sombrío, pase sin discusión por plantear como prioridad el desarrollo de unos personajes protagonistas humanos, vulnerables, tangibles, en tres dimensiones, porque sin eso no habría materia prima para que el contexto acabe siendo menos importante que aquellos en los que se centra el foco de atención. Así es el cine de este realizador y así es una debilidad personal de quien suscribe.

A esas “maravishosas” tres dimensiones contribuye el buen hacer interpretativo de unos actores de primer orden, que creen en lo que hacen y que abrazan la naturalidad como si fuera lo sencillo que suena. Ricardo Darín y esa profunda mirada suya que tantísimo transmite, encarna y disecciona a un empleado judicial que al jubilarse (algo forzada su caracterización de “señor mayor”, que no da el pego, todo hay que decirlo), y perseguido por sus propios demonios, decide escribir sobre un episodio muy convulso de su vida, cuando el azar le empujó a verse envuelto en la investigación del brutal asesinato de una joven. Con él empezamos a repasar episodios truculentos de una época oscura de la historia reciente de Argentina, y el intenso guión no da tregua desde poco más de la mitad del metraje, cuando parece que nos acercamos a la resolución de la trama y la vamos retomando una y otra vez, lo cual da cierto aire de titubeo narrativo eclipsado por las visitas marca de la casa al corazón del espectador y algunos necesarios toques de ternura y humor con la relación entre protagonista y mejor amigo (estupendo Guillermo Francella) que nos harán sonreír y aflojar tensiones.

La historia paralela de un amor tan sutil y delicado como intenso, con momentos brillantes y cómplices como los silencios y miradas compartidos o la sobreactuación en la que nos introduce la ficción de la novela que escribe el personaje de Darín, funcionan bastante mejor que la trama del caso de la chica asesinada, más accesible a cualquier realizador y más vista también.

Pensar que casi me pierdo una joya en mitad del desierto me hace rogarles que no miren la cartelera solo superficialmente y no dejen pasar la oportunidad de ver buen cine argentino, algo tan difícil y que a la vez debería estar recetado por los médicos contra la estupidez.

Dirección: Juan José Campanella. Países: Argentina y España. Duración: 129 min. Intérpretes: Ricardo Darín (Benjamín Espósito), Soledad Villamil (Irene Menéndez), Pablo Rago (Ricardo Morales), Javier Godino (Isidoro Gómez), Guillermo Francella (Sandoval). Guión: Eduardo Sacheri y Juan José Campanella; basado en la novela «La pregunta de sus ojos» de Eduardo Sacheri. Producción: Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky y Juan José Campanella. Música: Federico Jusid. Fotografía: Félix Monti. Montaje: Juan José Campanella. Dirección artística: Marcelo Pont.

Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión «Fila 7» en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal «El Cine en la Onda». Confeso seguidor de Neil Gaiman, del Clint […]

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