Sé que si decimos que estamos ante una tragicomedia romántica de adolescentes estadounidenses dan ganas de pasar las casi dos horas que dura haciendo cualquier cosa (lo que sea) más interesante; sin embargo, es lo que tiene la adicción al celuloide (estas enfermedades son así y no se puede simplemente dejar de consumir cine) y la desesperación ante una cartelera yerma, cuando no te queda otra bajas tu supuesto listón creado por la experiencia y los prejuicios y te tragas algo que aparentemente vas a detestar.
A ello le sumamos (sin ánimo de convertirlo en aditivo a los argumentos positivos o negativos, sino simplemente como dato a sopesar por el lector, según gustos…) que el proyecto es de Greg Mottola, también firmante de Supersalidos. El caso es que yo ya iba afilando la motosierra (puede que ello allanara el camino de mi sorpresa), cuando me topé con algo más inteligente y profundo que un puñado de muchachos con granos en busca de juergas, alcohol (ya se sabe lo traumatizados que están por aquellos lares con que se tomen un par de cervezas, aunque les pongan un coche en las manos antes de que les salgan los dientes), tetas, culo y eructos. Si bien no podemos negar que algunos elementos tópicos no hay más remedio que revisarlos (aunque resulta todo un arte que en este caso parezcan tan necesarios como divertidos), el fondo del guión no es ver a cuatro gansos, y si logra hacerte poner en el lugar de los protagonistas, hasta puede tocar un poquito el corazón de los más sensibles.
Adventureland no es otra cosa que un parque de atracciones, contexto de lo más interesante que ocurrirá en pantalla, y escenario laboral de una corta pero intensísima etapa de la vida de James, el protagonista de la cinta. El personaje sólidamente interpretado por Jesse Eisenberg, es lo que allí llaman un “looser”, que viene a ser un “pringado” español, que deambula en la frontera entre la adolescencia y la adultez, está asustado porque sabe que debe traspasarla y vive como todo adolescente que se precie con (pero al margen de) sus padres, que le notifican que para ir a la carísima universidad que pretende no tendrá más remedio que buscarse un empleo durante el verano. Ahí es donde entrarán en la película tanto Adventureland como “la chica” (Kristen Stewart, que reconocerán los fans de Luna nueva, y que tic de meneo capilar aparte, realiza una buena labor), una compañera de trabajo encantadora que posee una arrebatadora belleza triste y que, obviamente, despertará en él “el reloj” emocional. Juntos descubrirán que la vida es tan estupenda como hostil, que es más como subir una empinada escalera en vez de dejarse rodar, y que lo importante que se aprende suele dejar un poso de decepción. La química entre protagonistas siempre resulta fundamental para que el trabajo de guión que pretende que el espectador se identifique con lo que ve llegue a buen puerto, y afortunadamente estamos ante un caso de los buenos.
Es por ello que me sorprendo a mí mismo recomendando esta interesante película. Ya ven que no siempre es todo lo que parece y, como la vida misma, a veces sorpresas te da el cine. Si ya lo decía la mamá de Forrest Gump…
Dirección y guión: Greg Mottola. Duración: 107 min. Intérpretes: Jesse Eisenberg (James Brennan), Kristen Stewart (Em Lewin), Martin Starr (Joel), Bill Hader (Bobby), Kristen Wiig (Paulette), Margarita Levieva (Lisa P.), Ryan Reynolds (Mike Connell), Paige Howard (Sue), Wendie Malick (Sra. Brennan), Jack Gilpin (Sr. Brennan), Matt Bush (Tommy). Música: Yo La Tengo. Fotografía: Terry Stacey. Montaje: Anne McCabe.
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