Una de las fórmulas más efectivas de la historia del cine, válida para un buen ramillete de géneros, es la de enredar al tipo corriente y moliente en un lío de marca mayor que le hace sentirse minúsculo y superado ante los acontecimientos que van precipitando una aventura que parece no tener escapatoria, peligrosa y para la que, por supuesto, no está preparado. Al público siempre le ha encantado meterse en el pellejo del pobre protagonista de los “desastres por casualidad”. Cuando la pareja protagonista de esta comedia de enredo y espionaje se hace pasar por otra para lograr reserva en un restaurante de lujo, uno piensa “¿pero es que no han visto Con la muerte en los talones?”; eso siempre sale mal. Regla número uno del buen superviviente en peli de intriga: nunca digas “aquí” cuando llamen a otra persona, porque supone el principio del fin de tus días tranquilos…
Las principales bazas de esta chorrada de propuesta son unos gags desternillantes, de los que de verdad hacen gracia, y la estupenda química que lucen Steve Carell y la semidesconocida Tina Fey (una chica normal que no necesita un físico despampanante para acaparar focos), sus dos protagonistas en estado de gracia.
Situaciones absurdas y delirantes confluyen en una trama sin pretensiones (en el mejor de los sentidos), y sin mucho más que ofrecer que lo mencionado y ver desfilar, además de a Carell (Pequeña Miss Sunshine, Virgen a los 40, Superagente 86) y Fey, a un buen puñado de caras muy conocidas como las de Mark Wahlberg (el hombre sin presupuesto para vestuario, divertido personaje), James Franco (Spider-Man) o William Fichtner (detective Mahone en la exitosa serie Prison Break).
Su director, Shawn Levy, tanto de realizador como en el campo de la producción, es un auténtico especialista en comedia, el género más criticado y lucrativo del cine moderno, y se nota que sabe lo que hace. Cita de palomitas y refresco, sin mucho tema de conversación para después, no hay que negarlo, y sin duda por encima de las más recientes películas de su estilo; efectivo en lo intrascendentemente surrealista de sus giros argumentales y de sus diálogos, por momentos bastante atinados en el noble arte de hacerte olvidar problemas o simplemente que sonrías, asunto que está bastante caro últimamente ante tanto problema que se nos sube hasta los hombros en este país. Una buena excusa para pasar algo más de una hora (si fuera más larga, la cinta perdería encanto) pareciendo completamente feliz sin ser idiota por ello. Aprovechen los pequeños buenos ratos…
Dirección: Shawn Levy. Título original: Date night. Duración: 92 min. Intérpretes: Steve Carell (Phil Foster), Tina Fey (Claire Foster), Mila Kunis (Whippit), James Franco (Taste), Mark Wahlberg (Holbrooke), Common (Collins), Kristen Wiig (Haley), Taraji P. Henson (detective Arroyo), Mark Ruffalo (Brad), William Fichtner (Frank). Guión: Josh Klausner. Música: Christophe Beck. Fotografía: Dean Semler. Vestuario: Marlene Stewart. Montaje: Dean Zimmerman. Diseño de producción: David Gropman.
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