La avalancha de películas de superhéroes hace que sea prácticamente imposible que las haya para todos los gustos y que sus calidades igualmente suelan diferir. Pero algo que parece característica común en todas ellas son, gags y guiños o bromas aparte, los momentos de máxima tensión en los que el mundo suele andar caminando en el filo de la navaja y solo los buenos de turno pueden salvarnos con sus superpoderes y calidades humanas; en otras palabras, se toman muy (y casi siempre demasiado) en serio. Kick-Ass es el ejemplo de que se puede hacer una película seria en clave de comedia (eso sí, muy negra) y mofándose de tanta trascendencia con mallas: una delicia y seguramente de las mejores películas que podremos ver este verano que tenemos en puertas.
Son bastantes los que, lejos de apreciar el “tono show” de películas de Tarantino o de los Wachowski que destina esta oda a la violencia por diversión sin pretensiones de convertirse en ejemplo (por motivos evidentes), opinan que posee una catadura de dudosa moralidad. Es precisamente esa amoralidad la que la hace fresca, distinta a una película de superhéroes y también a una broma barata.
Basada en los cómics de Mark Millar, Matthew Vaughn (Stardust) plantea la posibilidad de que en un mundo sin corazas voladoras ni humanos con poderes mutantes, un adolescente más bien esmirriado decida convertirse en uno de los personajes de viñeta que venera y se enfunde un traje adecuado para la empresa; así, sin más cartas a su favor que una inquebrantable moral y ganas de desfacer entuertos a diestro y siniestro. El de por sí divertido argumento va adornado por escenas ingeniosas y diálogos de lo más mordaz, con enemigos, compañeros de granos y de instituto y, por supuesto, la chica inaccesible encandilada por su alter ego con máscara. Ahí queda todo eso…
Hace tiempo que Nicholas Cage da tumbos en el mundo del cine, pero en esta ocasión su labor es fundamentalmente esa, con lo cual queda correcto en un reparto en el que además de Aaron Johnson, el protagonista, y sobre todos los demás, destaca Chloe Moretz, que interpreta a Hit Girl, una niña de armas tomar (literalmente) que, además de haberse convertido en mi ídolo y de hacer un trabajo de coreografía impropio de su edad, hace que tipos como Lobezno (especialmente en su incursión en solitario) parezcan nenazas.
En suma, cinta de acción y entretenimiento garantizado sin confundir con “cinta de entretenimiento”, que suena más a pasar el rato matando el tiempo que a otra cosa. El buen tiempo empieza fuerte, veremos si la cosa, para variar, continúa…
Dirección: Matthew Vaughn. Duración: 119 min. Intérpretes: Nicolas Cage (Damon McReady/Big Daddy), Mark Strong (Frank D’Amico), Chloe Moretz (Mindy/Hit-Girl), Aaron Johnson (Dave/Kick-Ass), Christopher Mintz-Plasse (Chris/Red Mist). Guión: Jane Goldman y Matthew Vaughn; basado en los cómics de Mark Millar. Producción: Adam Bohling, Tarquin Pack, Brad Pitt, David Reid, Kris Thykier y Matthew Vaughn. Fotografía: Ben Davis. Montaje: Eddie Hamilton y Jon Harris. Vestuario: Sammy Sheldon.
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