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Los mercenarios: porque yo lo valgo

Juan Carrasco 21 Ago 2010 - 17:34 CET
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Sylvester Stallone ha decidido ser el Peter Pan del cine de acción y se ha vuelto a vestir de tipo duro para homenajear a todos aquellos héroes de acción de los especialmente mamporreros años ochenta y noventa (tres décadas lleva ya el tío…), empezando por él mismo, claro, que para eso dirige, escribe el guión, protagoniza, y va a por los cafés del desayuno si se tercia.

La cosa (hablar de argumento está fuera de lugar) gira en torno a los desmanes que ocurren en una isla inventada con una ridícula bandera mezcla de las de Kuwait y la España preconstitucional y un cacique bananero que recuerda a cierto venezolano. El súper grupo sobrehormonado y americanísimo de chicos buenos (Stallone y sus colegas) es contratado para volatilizar (en ningún caso mejor dicho) el poder opresivo y las sombras que andan detrás de él. ¿No suena a peli ochentera de segunda fila?; pues eso mismito.

A unos personajes unidimensionales con los que Marlon Brando poco podría hacer (imagínense estos “pollos”) unámosle el absurdo del guión, que pretende dar fuego de cobertura a tanta explosión innecesaria (aun sabiendo que uno va a ver fuego por doquier, las explosiones en la mayoría de los casos son tan excesivas como carentes de criterio). Los diálogos se tornan de relleno, las imprescindibles frases lapidarias parecen haber salido de galletas de la suerte, las tortas abusan del primer plano en el caso de los en forma Jason Statham y Jet Li, así como del plano lejano de cartón piedra con doble de por medio (la edad hace estragos) en lo que se refiere al resto del geriátrico reparto.

El momentazo frustrado es la escena entre “Sly”, Schwarzenegger y Bruce Willis, forzada e igual de innecesaria que el resto de este desastre con etiqueta de cine revival de acción. Y lo peor es que, bromejas facilonas aparte, la cinta pretende tomarse en serio y buscar el aplauso del nostálgico emocionado. Nostálgicos sí, pero no a cualquier precio. Vergüenza le debe dar a Mickey Rourke, recientemente nominado al Oscar por un papel con carga emotiva de verdad, verse lloriqueando tras un monólogo balbuceante que pretende ser la introversión profunda que le da sentido a vaya usted a saber qué.

Acompañando a la sensación de estupor tras tanto desatino crepuscular con acento mesiánico no queda más remedio que reconocer que, aunque no lo pretenda en absoluto, algunos momentos de film te inducen inevitablemente a la risotada, y supongo que es mejor reírse que salir del cine muy cabreado…

Por cierto, la cabecera del artículo no es ninguna broma personal ni pretensión imaginativa del que suscribe: se trata, literalmente, de una frase “macho alfa armado hasta los dientes” del “ingenioso” libreto. Ahí queda eso.

Dirección: Sylvester Stallone. Título original: The expendables. Intérpretes: Sylvester Stallone (Barney Ross), Jason Statham (Lee), Jet Li (Yin Yang), Terry Crews (Hale Caesar), Randy Couture (Toll Road), Dolph Lundgren (Gunnar Jensen), Giselle Itié (Sandra), Eric Roberts (James Monroe), David Zayas (general Garza), Steve Austin (Dan Paine), Mickey Rourke (Tool), Arnold Schwarzenegger (Trench), Bruce Willis (Mr. Church). Guión: Sylvester Stallone y David Callaham. Música: Brian Tyler. Fotografía: Jeffrey Kimball. Montaje: Ken Blackwell y Paul Harb.

Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión «Fila 7» en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal «El Cine en la Onda». Confeso seguidor de Neil Gaiman, del Clint […]

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