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Skyline: he visto una luz

Juan Carrasco 28 Nov 2010 - 15:46 CET
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Me deben perdonar los chicos de M Clan por parafrasearlos precisamente en este lamentable intento de sacar pasta rápida al incauto que va a ver una de ciencia ficción el primer fin de semana de su estreno sin saber que está siendo timado y sin que le haya dado tiempo a que le avisen; pero el comienzo de la famosa canción viene que ni pintado para comenzar a hablar de Skyline.

El pretendido guión sitúa a saco el comienzo de los acontecimientos en una casa tras una noche loca de juerga en la que el grupo de amiguetes resacosos es despertado por una intensa luz azul que los embelesa y que en realidad supone el instrumento de unos amorfos extraterrestres biomecánicos para la abdución de los habitantes de Los Ángeles (para qué se iban a ir más lejos, teniendo los estudios de cine a la vuelta de la esquina…).

Los perpetradores del tinglado son los hermanos Colin y Greg Strause, también orgullosos firmantes de esa obra maestra llamada Alien versus Predator 2 (ahí queda eso), y en su haber queda el hecho de haber conseguido unos efectos digitales, si bien algo extraños, resultones para el exiguo presupuesto con el que se ha contado. Sin embargo, parece que el resto del proyecto no ha tenido la misma suerte y, al ya mencionado libreto que brilla por su ausencia hay que añadir falta de criterio narrativo y un plantel flojo flojo que no se cree (como el espectador) nada de lo que interpreta, por cierto, con menos intensidad que un clavel reventón. Para dicha tarea de deambular fantasmagóricamente por las pantallas con ganas de que se acabe el sufrimiento se ha barrido el campo televisivo con el objetivo de encabezar el reparto. Así nos topamos con la sosísima Scottie Thompson (cuya única virtud parece la cierta semejanza física que tiene con Olivia Wilde) para hacer de “la chica”, a Eric Balfour (A dos metros bajo tierra, Ley y orden), lo peor de toda la película dando sensación de estar en un parque temático más que intentando salvar el pellejo de horribles aliens, y a David Zayas (Dexter) haciendo como puede de bufón que dice cosas intrascendentes y deja el momentazo lapidario del mechero.

Lo mejor de la cinta: el pisotón que un bicho le da al coche de dos de los protagonistas que a esas alturas ya te tienen hasta el gorro; momento que, además sale en todos los tráileres promocionales. Así está el panorama.

Cuando comento una película, los lectores habituales sabrán que digo la verdad, no suelo sacar de esta manera la motosierra salvo en momentos extremos, porque tiendo a respetar el trabajo que conlleva todo el proceso creativo, aunque resulte fallido, pero en este caso haré una excepción; será porque aún tengo en la memoria las dos horas de viernes noche que me hizo perder, y eso no se toca. He dicho.

Dirección: Colin Strause y Greg Strause. Duración: 96 min. Intérpretes: Eric Balfour (Jarrod), Scottie Thompson (Elaine), David Zayas (Oliver), Donald Faison (Terry), Brittany Daniel (Candice), Crystal Reed (Denise), Neil Hopkins (Ray), J. Paul Boehmer (Colin). Guión: Joshua Cordes y Liam O’Donnell. Producción: Kristian James Andresen, Liam O’Donnell, Colin Strause y Greg Strause. Música: Matthew Margeson. Fotografía: Michael Watson. Montaje: Nicholas Wayman-Harris. Vestuario: Bobbie Mannix.

Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión «Fila 7» en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal «El Cine en la Onda». Confeso seguidor de Neil Gaiman, del Clint […]

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