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Más allá de la vida: el final del túnel

Juan Carrasco 22 Ene 2011 - 20:03 CET
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Una de las grandezas del ser humano es el hecho de que, mucho más allá de género, raza, aspecto, educación, clase social, religión (o ausencia de ella) o cualquier otro distintivo que tanto nos gusta potenciar entre las personas, existen ciertas características universales que borran de un plumazo cualquier frontera física o mental; aunque reaccionemos de distinta manera, el dolor se siente por igual, así como el miedo, el amor o la inquietud ante la muerte, que tampoco distingue entre cascarones. ¿Qué hay más allá? ¿Cómo es la experiencia del tránsito? Son preguntas sin respuesta demostrable que siempre nos han perseguido y que el octogenario Clint Eastwood, pasmosamente lúcido, retrata con su habitual sensibilidad y metódica fluidez, sin prisas y sin efectismos baratos (que sí efectos, puesto que al comienzo de la cinta somos apabullados por un espectacular tsunami de marca mayor).

Si bien la firma del gran director clásico vivo se atisba en el acostumbrado uso de las sombras o la atinada banda sonora, se parece menos a sí mismo y esta vez se ha dejado imbuir por el protagonismo de un guión sencillo, sin fanfarria, a veces con poca sustancia y muy bien hilvanado para que acaben teniendo un sentido común sin forzar el devenir por separado de tres personas cuyo único rasgo en común es algún tipo de contacto con la muerte. Menos exhibición artística para centrarnos en una experiencia reflexiva y muy sincera sobre el gran tema tabú de todo cerebro pensante.

En el correcto aunque no excesivamente brillante plantel tenemos a Matt Damon, un tipo sensible y sensato que puede contactar (aunque no quiere) con los difuntos, y por otro lado a Cécile De France, una reputada periodista francesa, y George McLaren, un tímido muchachito británico; los dos últimos también tienen su nexo de unión con el tremendo asunto principal que trata el proyecto, pero será mejor que no sea desvelado en estas líneas, ya que se trata de la típica película en la que el grado de interés es directamente proporcional al nivel de desconocimiento de su trama. Entre los diversos secundarios cabe destacar a Bryce “mujer a unos ojos azules hechiceros pegada” Dallas Howard (El Bosque, Manderlay, La joven del agua), la única que de verdad deja la sensación de haberse volcado profesionalmente.

Irregular en algún momento, deja Eastwood sin embargo al que acaba de verla con una extraña sensación de paz interior, así como de no sentirse manipulado por una cinta tramposa, lo cual no es tarea sencilla, tratando el tema que trata y estando involucrado en temas de producción el “peligroso” Steven Spielberg…

Dirección: Clint Eastwood. Título original: Hereafter. Duración: 124 min. Intérpretes: Matt Damon (George), Cécile De France (Marie Lelay), George y Frankie McLaren (Marcus/Jacob), Jay Mohr (Billy), Bryce Dallas Howard (Melanie), Marthe Keller (Dra. Rousseau), Thierry Neuvic (Didier). Música: Clint Eastwood. Fotografía: Tom Stern. Montaje: Joel Cox y Gary D. Roach. Diseño de producción: James J. Murakami. Vestuario: Deborah Hopper.

Juan Carrasco

Éste homínido ceutí es crítico de cine desde hace años en el diario El Faro de Ceuta, así como responsable del espacio cinematográfico y de opinión «Fila 7» en la web www.ceuta.com y colaborador en la emisora de radio Onda 0 con su sección semanal «El Cine en la Onda». Confeso seguidor de Neil Gaiman, del Clint […]

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