No quisiera yo aburrir al respetable parándome demasiado en explicar de nuevo con detalle aquello de Sony y Marvel, que puede llegar a ser confuso para profanos en el mundillo. El asunto, y resumiendo, es que la primera compañía tiene por contrato los derechos cedidos del universo Spider-Man (antes de que Disney comprase la multinacional del cómic), y como no son idiotas, aunque más mal que bien, está explotando el filón hasta que Marvel recupere sus derechos al completo.
En esta ocasión, Kelly Marcel, guionista de la trilogía (también de esta tercera entrega), parece haberse dado cuenta de que no se ha matado a trabajar precisamente, y ha optado por justificar el a buen seguro sueldazo, porque también es productora, encargándose de dirigir la película; ¿para qué contratar a alguien de fuera si tienes al “artista” dentro de casa?
Y para esta oda a un subgénero que se siente más que fatigado, la cinta, por fortuna, vuelve a contar para su papel protagonista con Tom Hardy, que tiene una sorprendente facilidad para la comedia y se antoja lo más potable del descarrilamiento general de un personaje que comenzó sus andanzas en el cine (y en el cómic) dando miedito al personal y ha acabado cantando y bailando. Como lo leen. Eso sí, la particular relación de amor/odio, enemistad/camaradería del humano con el alien huésped, sigue teniendo su gracia, en parte debido a la mencionada capacidad de Hardy para abstraerse de lo absurdo del contexto.
Y hablando de contexto, de contenido, siendo muy generosos con el término, la historia nos sitúa esta vez a la extraña pareja en el punto de mira de las autoridades, claro está, como lo dejaron en la anterior entrega, pero este “último baile” (¿lo será de verdad?), aporta una vuelta de tuerca; también hay un tiparraco megacósmico que puede acabar con el universo conocido y también el inventado, que para desatarse sólo tiene que escapar de vaya usted a saber dónde (no es que la explicación sea muy compleja, sino que por intrascendente no se le hace demasiado caso), y manda a unos terribles bichos salidos de vaya usted a saber dónde a conseguir esa alegórica “llave”, que posee precisamente el binomio Eddie Brock-Venom, por vaya usted a saber qué motivo. El caso es que todo esto, y poco más, sea el pretexto del despiporre, las escenas espectaculares de acción, los gags cómicos y socarrones, del pim pam pum, y de hora y media aproximada de entretenimiento para poco exigentes a caballo entre lo grotesco y el placer culpable. Las cartas sobre la mesa, que la propuesta, sólo hay que ver el trailer, honesta es y no engaña a nadie. Ustedes mismos…
Dirección: Kelly Marcel. Año: 2024. País: USA. Duración: 109 min. Título original: Venom: The Last Dance. Género: Fantástico. Acción. Comedia. Comedia negra. Extraterrestres. Superhéroes. Cómic. Marvel Comics. Secuela. Intérpretes: Tom Hardy, Chiwetel Ejiofor, Juno Temple, Rhys Ifans, Peggy Lu , Alanna Ubach, Stephen Graham, Cristo Fernández, Clark Backo, Hala Finley, Brooke Carter, Ivo Nandi, Otis Winston, Dash McCloud. Guion: Kelly Marcel. Historia: Tom Hardy, Kelly Marcel, basada en el cómic: Todd McFarlane, David Michelinie. Música: Dan Deacon. Fotografía: Fabian Wagner. Productora: Marvel Entertainment, Arad Productions, Columbia Pictures, Hutch Parker Entertainment, Matt Tolmach Productions, Pascal Pictures. Distribuidora: Sony Pictures Releasing. Estreno en España: 25 octubre 2024.
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