Precisamente en esa fecha tan señalada en su país, símbolo de independencia, nació en 1924 la actriz de New Jersey, y esta casualidad la acompañó en toda su vida, puesto que, mujer de otros tiempos, logró ser independiente y brillar con luz propia hasta su fallecimiento el pasado 6 de este mes, a los 102 años y debido a que su organismo se cansó de vivir de manera natural. Una de las últimas representantes de la era del cine dorado que quedaban, Eve Marie Saint será recordada principalmente por ser una de las musas rubias del obsesivo Alfred Hitchcock, y volver loco en Con la muerte en los talones (North by northwest, 1959) al superado señor Kaplan/Roger Thornill interpretado por el eterno Cary Grant. En esta película Saint interpretaba a una agente doble, una espía misteriosa, que desde el primer fotograma dejaba claro que sería mucho más protagonista para la trama que el “interés romántico” del protagonista masculino, que, cosas del ingenio del director británico, lo era (protagonista) más por accidente que por capacidades reales como héroe de acción.
Rendimos pues homenaje a una pieza clave de una de las películas clave del cine, pero esta actriz tuvo una trayectoria que va mucho más allá de este éxito rotundo. Sin tratarse de una estrella demasiado mediática, ni siquiera en su periodo de apogeo, su carácter discreto se logró imponer a la vida sofisticada y de exposición pública que conlleva el estrellato, alternó teatro, cine y televisión con más que buenos resultados, y los reconocimientos no le faltaron nunca.
Ya en su primer papel importante, junto a Marlon Brando, ahí es nada, en 1954, en la película La ley del silencio, obra maestra de Elia Kazanla actriz ganó el Oscar a la mejor actriz de reparto. Eve Marie Saint tenía 30 años, y su carrera apenas estaba despegando, y de la mejor forma. Cuando recogió el Oscar estaba embarazada de nueve meses, y afirmó ante el público que la emoción le podría hacer ponerse de parto en cualquier momento. Su hijo nacería dos días después.
En 1957 trabajaría en dos contundentes películas: El árbol de la vida, dirigido por Edward Dmytryk, junto a Montgomery Clift y Elizabeth Taylor; y Un sombrero lleno de lluvia, dirigida por Fred Zinnemann y gracias a la cual la actriz recibió la nominación al Globo de Oro y a los Premios BAFTA de la academia británica.
Tras el citado exitazo a las órdenes de Hitchcock, llegó en 1960 la última gran película como tal en la filmografía de Eva Marie Saint. Se trata de la mastodóntica Éxodo de Otto Preminger, protagonizada por Paul Newman y donde la Saint encarnaba a Kitty Fremont, el amor de Newman.
Poco a poco fue alejándose de la gran pantalla para acercarse a la televisión, medio que le ofrecía papeles que la inquieta actriz encontraba de mayor interés, pero no sin antes tener el lujo de trabajar con nombres tan reconocidos como los de Warren Beaty, James Garner, o Gregory Peck.
En el nuevo milenio la ya veteranísima actriz todavía siguió trabajando y ha aparecido en películas como Soñé con África (2000), Llamando a las puertas del cielo (2005) y Superman Returns (2006), el que fue su último trabajo en pantalla.
En 2018 acudió a la gala de los Oscar, con 93 años, y a entregar uno de los premios, donde dijo, con una sonrisa tan elegante como socarrona: “Soy más vieja que la Academia de Hollywood”. No le faltaba razón, porque la Academia se fundó en 1927 y los primeros Oscar se dieron en 1929.
Saint deja esta exitosa y fructífera vida de tantas experiencias con la calma que siempre la caracterizó, en paz y en su casa de California. Esta vez, por desgracia, la muerte se ha tomado mayores libertades que la de rozarle los talones…