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Conde Pulpido, el brazo largo de la ley

Pilar Aizpún Bobadilla 23 Nov 2007 - 11:57 CET
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Hay que reconocer que ZP nos tiene más entretenidos que Aznar. Más que nada, que no sabemos qué haría Federico por las mañanas sin Maleni, sin Pepiño, sin Bermejo, ¡sin Cándido…! Cándido es un tipo bastante patético. Hay que reconocer que tiene un puesto poco agradecido, y que lo ha conseguido en un momento malo. Si Cándido no arrastrara su dignidad profesional y humana por el fango venenosillo de Rub-al-qaba, no duraría de Fiscal General de este extado ni dos segundos. No acabo de pillar bien para qué necesita meterse Cándido Conde en este berenjenal, pero supongo que el poder tira mucho.

Cándido tiene aspecto de señor maduro e inofensivo. Pero esos son los peores. Los hay francamente desesperados, a los que les da igual carne que pescao, gallina o bacalao, y que pueden intentarlo con cualquiera en cualquier momento. Una no se imagina a Cándido Conde en esa situación, pero nunca se sabe. Así que grande debió ser el desconcierto de la corresponsal de la COPE en Marruecos, cuando se percató de que el mísmisimo Fiscal General le echaba el brazo, la engachaba, y se la llevaba a un aparte. En esa circunstancia, supongo que te entra un alucine paralizante total… ¿qué haces con el madurito con barbas que te arrastra a un rincón? ¿Le atizas? ¿Le sonríes? ¿Tiras para el lado contrario y montas el tira, tira? ¿Te miras el brazo que el otro te ha enganchado? ¿Le preguntas “qué desea caballero” con tono profesional?

No sabemos muy bien qué pretendía conseguir Cándido Conde con semejante acción, pero lo que ha conseguido es que todo el mundo se entere de que tenemos un Fiscal General del Estado mucho más patético de lo previsible. Porque ese tipo, al que se le está poniendo barriga de lagartija de tanto arrastrarse, se permite el lujo de enganchar con esa prepotencia absurda, amenazadora y agresiva, a una periodista. Y es obvio que no es para darle una exclusiva. Es obvio que la quiere amedrentar, acoquinar… Pero va, y después de quedar en evidencia delante de todo el mundo, resulta que no ha cometido semejante estupidez para decirle que se baje las bragas o que va a mandar que la hagan picadillo, no. Ni siquiera para decirle como Rubalcaba que él prefiere el veneno a la sangre, para después recordarle a Litvinenko…¡qué va!

El tipo va y le dice a la asombrada periodista que se solidariza con ella por trabajar para la COPE, que después de tres años le sigue preguntando lo mismo, y alguna que otra bobada sobre “las directrices que recibe desde arriba”. Vaya. Se cree el ladrón que todos son de su condición… Mucho gasto de su ya muy desgastada imagen para semejante chorrada de adolescente picajoso. Ese tío, además de babosito, ya se ve que no es muy genial, ni muy astuto.

Pero algunos siguen pensando que es un tío digno. Ya…

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

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