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Aborto libre… ¿cuatro años después?

Pilar Aizpún Bobadilla 18 Dic 2007 - 20:51 CET
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Z ha decidido abrir la caja de los truenos cuatro años después. Podía haber ampliado la ley hace ya tiempo, pero no lo hizo. Como la situación económica se le va de las manos, los españoles no aceptan su política pro-terrorista, y no consigue despegar en las encuestas a pesar de los regalos a cargo del erario público (es decir, nos quitan la pasta en los impuestos, y luego se la regalan a quien les conviene), se lanza al aborto. Ahí, piensa astuto Z, la derecha se tiene que retratar, y la montamos.Ellos siempre ganan con ese debate. Por eso Mari Tere ha sacado su rostro más frío e inhumano para decir que lo que hacen “unos pocos” no significa que la ley no se cumpla. Mari Tere, en cuestión de vidas humanas, “una” ya es un exceso.

Vivimos en una sociedad esquizofrénica, en la que tan pronto sale un hospital de Valencia operando a una niñita en el vientre de su madre para salvar su vida, como un pseudo médico sometiendo a un niño semejante a la horrible tortura de destrozarlo en el vientre de su madre. (Porque les duele. Es mentira que no les duela. Es una horrible tortura. Sale su carita de dolor en los vídeos. Pruebe usted con su hijo de tres horas, a ver si le duele).

El niño es persona desde el momento de la concepción. Ya en ese instante, el niño es el bebé que su madre sostiene en brazos, el niño que juega en la guardería, el adolescente que busca su independencia, el joven que se abre camino, el adulto que realiza sus proyectos, el anciano que espera la muerte. Puede ser un genio o un malvado. Todo lo que es y puede llegar a ser está contenido en esa celulita milagrosa. Epigénesis. Lo puedes dejar vivir, o te lo puedes cargar. Nos horrorizan las imágenes de los niños destrozados en las clínicas del doctor Morín. Hieren nuestra sensibilidad –que no la de Mari Tere que no la tiene-. Pero el hecho de que una persona no sea viable mas que en el vientre de su madre, no significa que no sea persona. Un bebé ya nacido tampoco es viable sin cuidados hasta los ¿2,3,4,5 años? Y yo no soy viable ni en el desierto ni en según qué barrios de Baltimore a mis años, y eso no le da permiso a nadie para matarme en el desierto o en Baltimore.

Cuando National Geographic, lanzó “In The Womb”, un documental sobre todas las etapas del embarazo, la sociedad inglesa se horrorizó. Vieron a una personita a las 22 semanas de gestación. El límite que los ingleses se han auto-impuesto para no tener que llamar asesinato al aborto. Y entonces se abrió el debate. El debate sobre “mi cuerpo es mío” hace ya tiempo que no tiene sentido, y todos los científicos lo saben. Todos los científicos saben ya cuándo empieza la vida humana. Ya no existe ese debate. El debate es otro. El debate es:

¿Cuánto vale la vida humana?

Para el doctor Morín, 6000 € como máximo.

Cuentan que a la corte del Rey Salomón llegaron dos mujeres reclamando el mismo niño. Salomón decidió que cortaran al niño por la mitad, y que le dieran una parte a cada madre. La verdadera renunció a su hijo para que viviera. Así descubrió Salomón quién era la madre. Hoy en día, no sé si la prueba funcionaría. A tal nivel de presión hemos sometido a las mujeres, que no son capaces de asumir sus embarazos. Las estamos machacando y obligando a abortar. Las hemos dejado solas. Todos somos responsables. Y mientras tanto, miles de parejas desean adoptar. ¿Qué nos está pasando?

Abortos, terrorismo, violencia de género, violencia en las aulas…son distintas caras de la misma moneda. Para el Gobierno de Mari Tere, “accidentes”, “unos pocos”, “estadísticas”…nunca fracasos, siempre coartadas. Pero la realidad es tozuda. Nuestra sociedad avanza de forma inexorable hacia una cultura de la violencia y de la muerte. Matar sale barato y está bien visto. La vida no vale nada y no merece la pena luchar por ella. Dejamos solas a las mujeres embarazadas, dejamos solas a las mujeres maltratadas, dejamos solas a las víctimas del terrorismo y cerramos los ojos para que las cosas no hieran nuestra sensibilidad. Vale.

Pero una vida es una vida.

No seamos hipócritas. Defendemos la vida solo cuando los americanos hacen una guerra. Pero aquí o en Sudán, nos importa una mierda. No podemos sacar de ellos rédito político o periodístico.

Los socialistas dan la misma solución al aborto que al fracaso escolar: ampliemos el campo del fracaso. Normalicémoslo para que parezca que no existe. Dentro de poco lo harán con la violencia de género, como ya lo han hecho con el terrorismo. Y si no, al tiempo. Pero está ahí. La realidad es tozuda y dolorosa. Y antes o después, tendremos que hacerle frente. Nos guste o no. Todos. Yo, la primera.

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

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