Hay que reconocer que los socialistas saben cómo se trabaja para ganar unas elecciones. Se ven en apuros, comprenden que necesitan los votos de todos, y por supuesto, se vienen a firmar a Navarra el convenio del TAV. El puñado de votos de Navarra es hoy por hoy valioso. Convenio que nunca se hubiera firmado de no mediar unas elecciones, pero Dios es bueno con Navarra. Será San Francisco Javier. A Miguel Sanz le ha venido de perlas, porque es un broche de oro para su mandato, y a Navarra le viene más de perlas, porque necesitamos obra pública para no hundirnos en el socavón de la crisis como el comer.
¿Y qué hace el PP? Perder votos en Navarra en el momento en que más los necesita. ¿Y por qué? Por una estupidez supina. Hoy, mucha gente de la derecha se siente desorientada y bastante perdida. Rajoy no acaba de perfilarse como un líder claro. Es cierto que es correoso y que si aguanta el tirón, acabará por ser el único líder. También es cierto que ZP se equivoca si piensa que en 2012 el panorama económico va a estar mejor. Como no retrase las elecciones unos diez años…
Pero en Navarra la gente puede que no perciba la urgencia del voto útil al PP. En Navarra, muchos percibimos la conveniencia de tener al PP como amigo, pero quizá no como socio a cualquier precio.
En España se necesitan 176 escaños para conseguir la mayoría absoluta. Eso es difícil de conseguir. Si el PP piensa que puede reeditar un pacto con los nacionalistas, creo que se equivoca. Tal y como están las cosas, UPN y Navarra no son una cuestión menor. Pero no nos engañemos. El PSOE no nos está tratando mal, y el PP sí. Algo van a tener que hacer al respecto.
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