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El colega de al lado

Pilar Aizpún Bobadilla 04 Mar 2014 - 10:37 CET
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Kiko Rosique es de Valladolid. Se ve que nunca ha tenido que ejercer de médico en Ochagavía. Con esa autosuficiencia de quién no conoce la situación, pero considera que lo sabe todo y no necesita profundizar, ha decidido absolver a Bildu de toda culpa. Así que ahora decide que pactar con Bildu es lo de menos. Pues no señor Rosique, es lo de más.
Si Bildu no fuera Bildu, tal y como está organizada la ley electoral española, podría acceder al gobierno aun cuando tuviera un solo parlamentario. Siempre que los demás partidos involucrados estuvieran de acuerdo. Esto es una infamia y un problema de nuestra carencia democrática. Pero es así.

El problema de Bildu es que no es un partido democrático por mucho que sea legal.Así que si llega al poder de forma tramposa, se acabó la democracia para sus gobernados. La ilusión de que los demás los pueden controlar es eso: una ilusión. Ni PSN ni BILDU representan opciones mayoritarias. Con BILDU es, si cabe, mayor la carencia democrática, porque es –insisto- un partido totalitario, que hoy -no solo en el pasado- desprecia absolutamente la democracia, que se impone con el terror –aún hoy- y con prácticas mafiosas, y que impide la vida democrática allí donde gobierna o donde tiene cierta influencia.
Donde BILDU gobierna, uno no se puede expresar libremente, se ha establecido un curioso sistema de control de la población a través de los residuos. Si eres discrepante, sufres una hostilidad que va minando poco a poco la moral de cualquiera, y se producen corrupciones y asuntos turbios de marcado carácter mafioso que nadie se atreve a denunciar.Con algunas llamativas excepciones en pueblos muy pequeños y que se pueden contar con los dedos de la mano. «Cuando no puedes decir lo que piensas, acabas pensando lo que puedes decir» me dijo una vez Gotzone Mora.
Yo he visto –no me lo cuenta nadie-, cómo llevan sus listas de votantes los interventores de Herri Batasuna -hoy BILDU- en los colegios electorales. A partir de las 6 de la tarde, empiezan a llamar a sus votantes que no hayan comparecido, y les “recuerdan” que tienen que ir a votar. Si un día formaste parte de su entramado, nunca podrás abandonarlo. Manejan divinamente la presión y la amenaza.
También he visto cómo defienden el voto por una lista suya, su crueldad intelectual. Les he visto defender con absoluta normalidad ante una víctima de ETA que había que votar una lista en la estaba el asesino del padre de la víctima. La banalidad del mal. Eran pijos. Lo que llamamos algunos los eusko pijos.Eso es BILDU. También me han dicho que si seguía hablando me iban a pegar un tiro. En un master. Con toda normalidad. Como si fuera habitual hacer callar a alguien de es modo. Y no iban de broma.
Navarra, además, sabe que si BILDU entra en un gobierno foral de rondón, promoverá y conseguirá la integración en Euskadi. Por las bravas si hace falta.
Si al señor Rosique le parece bien, le aconsejo que se vaya a vivir a la Crimea ocupada por los rusos. Allí estará a sus anchas. Y no…que voten con BILDU no es lo de menos. Existen lineas rojas que no se pueden cruzar. No fue lo de menos que algunos apoyaran con sus votos el acceso al poder -de forma democrática- al partido de Hitler. Y Putin también gana las elecciones de forma legal. Y Maduro. Y no me diga que no es lo mismo. Insisto, hay que vivirlo, y luego tener el valor de contarlo.

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

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