Periodistadigital América Home
3 segundos 3 segundos
Coronavirus Coronavirus La segunda dosis La segunda dosis Noticias Blogs Videos Temas Personajes Organismos Lugares Autores hemeroteca Enlaces Medios Más servicios Aviso legal Política de Privacidad Política de cookies
-

Migraciones, supervivencia y estupidez

Pilar Aizpún Bobadilla 19 Ago 2018 - 18:48 CET
Archivado en:

He leído un artículo en Voz Populi sobre la inmigración, de esos que no sabes si reír o llorar al terminar. Comienza el artículo con esta sesuda aseveración: «La inmigración es un problema complejo». ¡Olé tu madre! De eso, no nos habíamos enterado. La inmigración, entre la demagogia y el populismo, escribe este chico, que se llama Igor. Asombroso.
Hace unos meses escribí en este blog que la avalancha migratoria era inevitable en Europa, y un señor se enfadó bastante. No me defendí bien, y se ve que no me había explicado bien. A lo peor resulta que hice un Igor sin darme cuenta.
Dije eso y lo sigo defendiendo, porque la historia nos enseña que un imperio rico y decadente, al borde del colapso demográfico e incapacitado para la autodefensa, cae antes o después por las avalanchas migratorias. Y Europa es exactamente eso. Cuando se desencadena el proceso de invasión, pacífica o menos pacífica – que casi siempre termina siendo menos pacífica-, ya no hay quién lo pare. En Europa ya hace tiempo que la invasión es un hecho.
¿Se puede frenar la invasión migratoria? Sí, claro. Si estás dispuesto a defender la frontera y si estás dispuesto a asumir el coste moral y político que exige una guerra. Europa no está dispuesta a eso, por lo tanto, no hay nada que hacer. No digo que haya que hacerlo. Solo digo lo que hay. Y esto que digo no es xenofobia ni populismo. Es simplemente realismo. Negar la realidad es una estupidez posmoderna que no me caracteriza.
Pero no nos engañemos, no bastaría con eso. Además habría que poner los medios para combatir la decadencia, recuperar la demografía, recuperar los valores y reconstruir la cultura destruida por todos los idiotas que nos han traído hasta esta situación ¿Es posible hacer algo así como resucitar al cadáver putrefacto de la civilización occidental? Sí, claro. Pero hay que ponerse a ello y hay que estar dispuesto a hacerlo. Me temo que de momento, no hay nadie en Europa dispuesto a semejante cosa. Y no nos engañemos, los cientos y miles que nos llegan no van a ser capaces de hacer eso solitos.
En la Edad Media, tras la caída del Imperio Romano, un resto romanizado se aplicó durante cientos de años a sobrevivir y a intentar conservar y transmitir la cultura romano-cristiana. El mestizaje con la invasión germánica resultó un éxito… unos ochocientos años más tarde. A punto estuvieron todos de irse al carajo en el ínterin. Los sufrimientos fueron inenarrables, y para conseguirlo, hicieron falta legiones de mujeres y hombres santos, auténticos héroes de la cultura y de la fe, en medio del más absoluto hundimiento. Trabajaron sin ver el fruto de sus esfuerzos, construyendo la civilización que hemos disfrutado nosotros, y que no sabemos si disfrutarán nuestros hijos.
Occidente no es una civilización cualquiera. Más que la cultura propia de un pueblo, que deviene universal en un momento de su historia, Occidente es un horizonte de humanidad. Ninguna civilización conocida ha alcanzado sus logros, y negarlo es la típica idiotez posmoderna. Reconstruir occidente significa retomar los valores tan propiamente humanos que hicieron de Europa una cultura única: el amor a la Verdad, la búsqueda incansable de la sabiduría y del conocimiento, la lucha por la humanización a través de la justicia y del derecho, la persecución de la libertad. Y en último término, esa búsqueda de un Dios con rostro humano, que explica al propio hombre su misterio. Porque el hombre es el único animal sobre la tierra que aspira a cosas que ni conoce ni entiende. El hombre es ese ser único que intuye su propia trascendencia, porque aspira a eso que nadie puede definir, ni explicar ni garantizar: la felicidad eterna.
Animalistas y posmodernos varios, abstenerse.

Pilar Aizpún Bobadilla

Apasionada de Occidente, de la actualidad, de la política y de las ideas. Estoy muy agradecida a los que lucharon por dejarme a mí el mejor de los mundos, así que intento entender hacia dónde vamos y qué mundo les vamos a dejar a los que vienen después

Más en Transversal

Mobile Version Powered by