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Imagina un animal que puede vivir más tiempo que cualquier otro vertebrado conocido.
Los tiburones del Groenlandia (Somniosus microcephalus) son precisamente eso: criaturas que han fascinado a científicos y curiosos durante siglos.
Estos gigantes del Ártico pueden alcanzar longitudes de hasta 7 metros y pesar más de 1.000 kg.
Pero lo más asombroso es su capacidad para vivir más de 500 años, según estudios recientes que utilizan datación por radiocarbono en el núcleo del cristalino del ojo.
“Los tiburones de Groenlandia tienen un metabolismo excepcionalmente lento y una capacidad notable para mantener la estabilidad de sus proteínas”.
Esto les ayuda a evitar el deterioro celular que afecta a otras especies.
Cría y gestación
La reproducción de los tiburones del Groenlandia es un tema que ha intrigado a los científicos durante mucho tiempo.
Son ovovivíparos, lo que significa que los huevos se incuban dentro del cuerpo de la madre hasta que eclosionan, y luego nacen vivos.
Las hembras suelen tener alrededor de 10 crías por parto.
Sin embargo, poco se sabe sobre el cuidado parental que reciben los jóvenes después del nacimiento, aunque se especula que, como otros tiburones, probablemente son independientes desde el momento en que nacen.
Las hembras alcanzan la madurez sexual cuando superan los 4 metros de longitud, lo que puede tardar alrededor de 150 años.
Este ritmo de crecimiento lento y la madurez tardía son factores que contribuyen a su longevidad y a la complejidad de su ciclo reproductivo.
Conservación
A pesar de su impresionante longevidad, los tiburones del Groenlandia están clasificados como vulnerables por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) desde 2020.
Históricamente, fueron valorados por su aceite de hígado, y aunque su carne puede ser consumida, es tóxica si no se prepara adecuadamente.
En la actualidad, la pesca comercial es limitada, y la mayoría de los ejemplares capturados son atrapados accidentalmente en redes de pesca.
Esto ha llevado a una disminución significativa en el número de capturas anuales, pasando de más de 30.000 en el pasado a menos de 100 en la actualidad.
Enormes y poderosos, los tiburones del Groenlandia no suelen ser considerados un peligro para los humanos. Esto se debe en parte a su hábitat en aguas frías y profundas del Ártico, donde las interacciones con humanos son raras.
De hecho, solo hay un registro histórico de un posible ataque a un ser humano, que data de 1859.
La dieta de los tiburones del Groenlandia es variada y consiste en pescados, crustáceos, aves marinas, y hasta carrona de mamíferos terrestres que caen al agua a través del hielo.
No tienen depredadores naturales conocidos en su hábitat, aunque en teoría podrían ser atacados por otros grandes tiburones o orcas en encuentros excepcionales.
Genética y longevidad
- Longevidad récord: Son los vertebrados más longevos conocidos, con una vida que puede superar los 500 años.
- Hábitat extremo: Pueden encontrarse desde la superficie hasta profundidades de 2.200 metros.
- Carnada tóxica: Su carne es venenosa si no se prepara adecuadamente debido a la presencia de trimetilamina óxido.
- Velocidad lenta: Son nadadores lentos, moviéndose a menos de 3 km/h.
- Aceite de hígado: Históricamente, su aceite de hígado era muy valorado, pudiendo obtenerse hasta 114 litros de un solo ejemplar grande.
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