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Se quedó a su lado durante más de 15 días en Segovia

La perra Dulcinea vela el cadáver de otro perro que murió atropellado

Miembros de El Refugio consiguieron dormirla con sedantes

Claudia Munaiz / Efe 08 Mar 2010 - 17:01 CET
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Se puede leer en El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha que «(…) buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla «Dulcinea del Toboso».

Nuestra Dulcinea de hoy no es un personaje de ficción. Es de carne mestiza y hueso duro de roer. Es valiente, pertinaz y busca amo. Suponemos que su enorme lealtad y su nobleza son su mejor tarjeta de presentación. Más no se puede demostrar. La perra, de luto, ha velado el cadáver de otro perro, que murió atropellado por un vehículo, durante más de quince días, en la cuneta de la carretera que une El Espinar (Segovia) con Ávila.

No se separó ni un sólo momento del can, tal como informa en su web la Asociación El Refugio en el comunicado: «Una perra cuida durante más de quince días a su compañero atropellado«.

RESCATADA CON DARDOS

Fuentes de la Asociación El Refugio aseguran que, tras recibir llamadas de numerosos automovilistas que llevaban viendo al animal, durante varios días, lograron dormirle con dardos disparados con una cerbatana y recogerlo a la espera de que sea adoptado.

El presidente de la organización protectora, Nacho Paunero, ha relatado que Dulcinea, una perra de color blanco y gris, mestiza, de aproximadamente un año de edad, se jugaba la vida entre los camiones y coches por proteger a su compañero, que no tuvo tanta suerte y yacía muerto en la cuneta.

Ese es el testimonio que le hicieron llegar varios conductores que, según Paunero, observaban que Dulcinea parece que defendía al otro perro, ya muerto, y aunque se fuera muy lejos porque se asustara de la gente, siempre volvía con él, para velarle.

Durante 2008 han sido atropellados cerca de 3.000 perros en las carreteras españolas.

Nacho Paunero:

«Dulcinea forma parte de la realidad, aunque ha tenido mucha suerte, está en perfecto estado y ahora lo que queremos es encontrarle una familia que la adopte».

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