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Una empresa autraliana promueve esta novedosa idea para combatir el efecto invernadero

¿Quiere salvar el Planeta?… Pues póngase ya a exterminar camellos

Acusan a los animales de ser culpables del calentamiento con sus flatulencias

11 Jun 2011 - 21:03 CET
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Una empresa australiana ha presentado una novedosa propuesta contra las emisiones contaminantes: matar a la población entera de camellos salvajes que existe en el país porque sus flatulencias contribuyen al efecto invernadero.

Cada uno de estos animales emite al año unos 45 kilos de gas metano, que equivale a una tonelada de dióxido de carbono.

Los camellos no son nativos de Australia, sino que fueron traídos por los colonizadores británicos a mediados del siglo XIX para ayudar a los exploradores a realizar las primeras travesías por el desierto del Outback.

Un millón de ejemplares salvajes campan ahora a sus anchas por la región de Outback.

Aunque es considerada como una misión imposible, erradicar a toda la población de alrededor de 1,2 millones de dromedarios que campan a sus anchas por Australia sería igual a sacar de circulación hasta 300.000 coches con un recorrido de 20.000 kilómetros anuales.

Por ello, la compañía australiana Northwest Carbon propone matar a los mamíferos desde helicópteros y vehículos todoterreno, y luego procesar su carne para elaborar alimentos para animales de granja o domésticos.

Daños materiales y ambientales

El Gobierno de Camberra está evaluando dicho planteamiento como parte de su proyecto nacional para la reducción de gases contaminantes en el sector agrícola, explica el secretario legislativo sobre Cambio Climático, Mark Dreyfus.

Los camellos salvajes no son sólo uno de los mayores emisores de dióxido de carbono en Australia, sino que además causan destrozos anuales a las cosechas valorados en más de diez millones de dólares (unos 7,5 millones de euros).

Sin embargo, esa cifra «no incluye el costo al medio ambiente».

El daño producido es mayor «en períodos secos, cuando se juntan en hordas», señala Jan Ferguson, directora de Ninti One, organismo responsable del Proyecto para el Control de Camellos Salvajes en Australia.

Los dromedarios dañan los sistemas de aire acondicionado y las cañerías en su búsqueda de agua para aplacar la sed, y en algunos casos han contaminado las únicas fuentes de agua para los aborígenes al ahogarse dentro de ellas.

También han arrasado plantas endémicas y lugares patrimoniales, así como molinos, cercos, tanques y otro tipo de infraestructuras, compiten por el alimento con el ganado y habitualmente provocan accidentes mortales en las carreteras.

Google Maps, un aliado

Los fornidos camellos, cuya población se duplica cada nueve años, tienen un instinto de supervivencia tan desarrollado que pueden beber hasta 200 litros de agua en tres minutos y recorrer setenta kilómetros al día.

Por ello, el proyecto de Ninti One ha presentado la iniciativa CamelScan, que permite a la población comunicar avistamientos en Google Maps y analizar sus movimientos y comportamientos según la estación del año.

 

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