Cuando nos es diagnosticada una enfermedad, sobre todo si se trata de una grave, sin cura conocida o dolorosa, pasamos por momentos emocionalmente duros. La manera de afrontar este momento varía en cada persona.
- Jefa de Oncología Pediátrica, Hospital Montepríncipe, Madrid
«Al principio los padres están aterrorizados, ¿cómo no vas a tener miedo a la enfermedad de un hijo? Pero parte del miedo se cura con información, por eso les hacemos expertos en la enfermedad. Aquí todos los niños conocen su diagnóstico, su tratamiento y los efectos secundarios más importantes…otra parte del miedo se cura caminando por dos carriles: el de la confianza y el de la esperanza.»
Enfentarse al diagnóstico no es algo sencillo y de ello depende, en gran medida, el bienestar del enfermo, su familia y allegados, así como la manera de evolucionar la propia enfermedad. Por este motivo, muchos psicólogos sostienen que mantener una actitud serena es lo más recomendable.
Dramatizar, apenarse de uno mismo o la negatividad pueden ser muy perjudiciales para nuestro estado emocional, íntimamente ligado a nuestra salud.
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